El regreso de Alejandro Trionfini a Unión no significó solamente una vuelta a una institución que conoce muy bien. También fue el reencuentro con un club que, según sus propias palabras, experimentó una profunda transformación desde su anterior paso por la entidad.
Después de trabajar durante casi ocho años entre República Dominicana y Uruguay, el entrenador recibió la propuesta para hacerse cargo de la Reserva rojiblanca y no dudó en aceptar un desafío que, además de lo deportivo, tenía un fuerte componente afectivo.
“Volví a Santa Fe después de un tiempo largo de estar afuera. Fueron casi ocho años entre Dominicana y Uruguay. Uno estaba esperando una propuesta que seduzca y que cierre en muchos aspectos. Y surgió la posibilidad de Unión”, explicó Trionfini.
El DT contó que el contacto surgió a partir de su relación con Nicolás Vazzoler, con quien mantiene un vínculo desde hace años. “Me tocó dirigirlo cuando era adolescente y siempre mantuvimos una relación muy cercana. Cuando apareció esta posibilidad comenzaron las conversaciones y después se fueron cerrando todos los aspectos”, relató.
El entrenador detalló que actualmente el plantel cuenta con herramientas y comodidades que antes parecían lejanas.
Más allá de la emoción del regreso, Trionfini reconoció que uno de los factores decisivos para aceptar fue la evolución que observó en la estructura deportiva del club. “Mira, sinceramente y sin hacer demagogia, el club ha mejorado mucho. En lo que me toca ver, que es la Reserva y el predio, se nota muchísimo el crecimiento”, afirmó.
La comparación con su etapa anterior fue inevitable. “En mi época era todo a martillo y punzón, todo a mano, a corazón y ganas. Hoy se ha profesionalizado casi todo. Falta, porque siempre hay cosas para mejorar, pero comparado con cómo estábamos, estamos mucho mejor”, sostuvo.
“Tenemos un lugar propio para entrenar, dos canchas a disposición atendidas a nivel de Primera División, los chicos desayunan en el predio, se llevan el almuerzo, tienen transporte, utilería y todos los recursos necesarios para trabajar”.
Trionfini también recordó sus años como coordinador de inferiores, una función que
inicialmente no estaba convencido de asumir debido a la enorme responsabilidad que implicaba. “Hay muchos frentes abiertos. Tenés una pensión con chicos viviendo todos los días, un staff enorme de entrenadores, preparadores físicos, médicos, psicólogos. Es una estructura muy compleja”, explicó. Sin embargo, considera que aquella experiencia fue clave para entender la evolución que atravesó la institución.
Ahora, desde otro rol, disfruta del desafío de conducir una categoría que considera estratégica para el crecimiento del club. “Dirigir Reserva es una categoría muy linda. Tiene una exigencia competitiva fuerte y una dinámica muy parecida a la de Primera División. Venía con ganas de una propuesta así y la verdad que estoy muy contento de haber vuelto”, concluyó.
