La desigualdad digital continúa marcando el acceso a la educación en Santa Fe. Un estudio realizado por los centros de investigación Demos y Caducom reveló que la mayoría de los estudiantes de escuelas secundarias para jóvenes y adultos depende casi exclusivamente del celular para estudiar.
El relevamiento, realizado entre alumnos de EEMPA de barrios del este y noroeste de la ciudad, expuso limitaciones concretas en conectividad, acceso a dispositivos y uso pedagógico de herramientas digitales.
Uno de los datos más contundentes indica que el 83% utiliza celulares o tablets personales para realizar tareas académicas, mientras que apenas uno de cada diez estudiantes cuenta con una computadora.
Una conectividad limitada condiciona el aprendizaje
La investigación alcanzó a 254 estudiantes del último año de escuelas secundarias para jóvenes y adultos ubicadas en barrios como Las Flores, Yapeyú, Chalet, Nuevo Horizonte, Barranquitas, San Lorenzo, Loyola y Las Lomas.
Según el informe, la falta de computadoras y el uso de conexiones inestables generan obstáculos concretos en el desarrollo académico.
Desde Demos advierten que esta realidad no solo impacta en el acceso a contenidos, sino también en el tipo de habilidades digitales que los estudiantes logran desarrollar.
Mientras el celular facilita la comunicación y el consumo rápido de información, limita tareas más complejas como:
- Producción de contenidos
- Búsqueda avanzada de información
- Capacitación profesional
- Manejo de herramientas informáticas
Para qué usan internet los estudiantes
Aunque internet forma parte de la rutina educativa, su uso sigue siendo acotado y mayormente vinculado a demandas específicas del aula.
Los principales usos señalados por los estudiantes fueron:
- Realizar actividades pedidas por docentes (31%)
- Comunicarse con profesores o compañeros (28%)
- Consultar herramientas de inteligencia artificial (18%)
Uno de los datos más llamativos del relevamiento es que ninguno de los encuestados afirmó usar internet para ampliar contenidos o buscar información adicional por iniciativa propia.
Este dato refleja que la tecnología todavía no se consolidó como una herramienta de exploración autónoma dentro del proceso de aprendizaje.
Escuelas con conectividad desigual
El informe también advierte importantes diferencias en la infraestructura tecnológica de los edificios escolares.
En varios establecimientos, la conectividad resulta insuficiente o directamente inexistente, lo que complica la integración de recursos digitales en las clases.
Entre los principales indicadores se destacan:
- Solo el 28% considera que la escuela ofrece internet de buena calidad
- El 80% afirma conectarse dentro de la institución, aunque con limitaciones
- Algunas escuelas no cuentan con acceso a internet
- El 18% identifica la mala conectividad como principal barrera para estudiar
Estas dificultades impactan directamente en las prácticas pedagógicas, ya que muchos docentes optan por metodologías tradicionales para evitar problemas técnicos durante el dictado de clases.
La inclusión digital sigue siendo parcial
El estudio concluye que la brecha digital no se explica únicamente por tener o no conexión a internet.
También influye la calidad del servicio y, especialmente, el tipo de dispositivo con el que cada estudiante accede al entorno digital.
Desde Demos y Caducom remarcan que no representa la misma oportunidad educativa estudiar con un teléfono de gama baja y datos móviles limitados que hacerlo con una computadora y conexión estable.
En este escenario, una de las principales recomendaciones del informe es avanzar en un plan de conectividad que priorice a las escuelas con mayores carencias de infraestructura.
Un desafío pendiente para el sistema educativo
El informe recuerda además que la reciente reforma constitucional de Santa Fe incorporó los derechos digitales, estableciendo la obligación del Estado de garantizar acceso equitativo a tecnología y conectividad.
Sin embargo, los resultados muestran que ese objetivo todavía enfrenta grandes desafíos, especialmente en sectores vulnerables donde la inclusión digital continúa siendo incompleta.
