Carlos Valderrama es uno de los grandes nombres de la historia del fútbol colombiano. El talentoso mediocampista, reconocido por su particular estilo de juego y su inconfundible cabellera, también estuvo muy cerca de tener un capítulo en el fútbol argentino.
Sin embargo, su llegada a Newell’s terminó siendo una de las historias más insólitas del mercado de pases.
En el día de su cumpleaños, recordamos aquella anécdota que tuvo como protagonistas al propio Valderrama y al entonces presidente de la Lepra, Eduardo López.
Valderrama llegó a Rosario para jugar en Newell’s
El 4 de enero de 1995, Carlos Valderrama llegó a Buenos Aires y desde allí viajó hacia Rosario para cerrar su incorporación a Newell’s.
El colombiano tenía 33 años y todavía pertenecía a Junior de Barranquilla, el club de sus amores. Por eso, antes de avanzar con la operación, había dejado clara una condición.
“Si me quieren vender, me voy. Yo no quiero ir”, recordó años después el Pibe.
Valderrama explicó que se encontraba cómodo en Junior y que solamente aceptaría cambiar de club si la propuesta económica era superior a la que recibía en Colombia.
“El contrato tiene que ser mejor que el que yo gano en Junior, si no, no me voy”, había advertido.
La presentación que terminó en nada
El futbolista viajó a Rosario y, según recordó años más tarde, el acuerdo parecía estar encaminado.
Después de varias horas de viaje, Valderrama llegó a la ciudad y fue presentado con la camiseta de Newell’s ante los hinchas.
Todo parecía indicar que el Pibe se convertiría en nuevo jugador de la Lepra.
Pero durante la noche apareció un problema que terminó haciendo caer la operación.
Según contó Valderrama, Newell’s esperaba recibir dinero correspondiente a la venta del arquero Norberto Scoponi, quien había sido transferido al Cruz Azul de México.
El problema era que el dinero de esa operación todavía no había llegado.
Y Valderrama no estaba dispuesto a esperar.
“¿Yo qué tengo que ver con Scoponi?”
En su relato, el colombiano recordó con humor aquel momento.
“¿Dónde está el maíz que no lo veo?”, contó que le preguntó al dirigente.
Fue entonces cuando le explicaron que debía esperar a que Newell’s cobrara el dinero de la transferencia de Scoponi para luego recibir su parte.
La respuesta del Pibe fue contundente.
“¿Yo qué tengo que ver con Scoponi? ¿Nosotros no llegamos a un acuerdo? Llego y me das mi billete. Yo no espero ni a mi mamá ni a mi papá. Sean serios”, recordó que le dijo a López.
La negociación quedó completamente caída.
Valderrama regresó a Colombia
Después de aquella discusión, Valderrama tomó la decisión de regresar a Buenos Aires y posteriormente volvió a Colombia.
El mediocampista continuó jugando para Junior durante ese año y terminó siendo campeón con el conjunto de Barranquilla.
Así, aquel 4 de enero de 1995 quedó como una de las historias más curiosas del fútbol argentino: Valderrama llegó a Rosario, se puso la camiseta de Newell’s, fue presentado ante los hinchas y, pocas horas después, emprendió el regreso sin haber disputado siquiera un minuto con la Lepra.
Una transferencia que parecía hecha terminó convirtiéndose en una anécdota inolvidable del fútbol santafecino.
