La manifestación reunió a unas 40 o 50 personas y se produjo pocos días después de que la provincia concretara el traslado de 380 detenidos desde distintas comisarías de la ciudad de Santa Fe hacia la flamante unidad penitenciaria.
Quema de cubiertas y despliegue policial
La protesta tuvo un momento de tensión alrededor de las 11, cuando algunos de los manifestantes encendieron cubiertas frente al acceso al establecimiento.
La situación requirió la presencia de Bomberos Zapadores, que trabajaron para apagar el fuego. También se desplegaron efectivos del Cuerpo de Infantería y del Grupo de Operaciones Especiales.
Tras la intervención, los familiares permanecieron en las inmediaciones y continuaron con sus reclamos.
Los familiares denuncian falta de comunicación
Uno de los principales cuestionamientos estuvo relacionado con el contacto con las personas trasladadas.
Según explicaron los manifestantes, desde el ingreso de los internos a la nueva unidad penitenciaria varios familiares no pudieron comunicarse con ellos con normalidad.
Además, señalaron que recibieron mensajes en los que algunos detenidos habrían manifestado dificultades relacionadas con la alimentación, el acceso al agua y la falta de ropa de abrigo.
Estas situaciones forman parte de las denuncias realizadas por los familiares durante la protesta y deberán ser corroboradas por las autoridades correspondientes.
Reclamos por la ropa y las pertenencias
Otro de los puntos planteados estuvo vinculado con los elementos personales de los internos.
Los familiares aseguraron que entregaron una nota a las autoridades de la unidad para solicitar que las pertenencias fueran entregadas a las personas trasladadas. Según indicaron, recibieron el compromiso de que los objetos serían acercados, aunque al momento de la manifestación todavía no se habría concretado.
El reclamo apunta especialmente a que los internos cuenten con ropa y otros elementos necesarios luego del traslado.
Traslados sin aviso y preocupación por las actividades
Los familiares también cuestionaron la forma en que se realizaron algunos de los cambios de establecimiento.
Según manifestaron, hubo personas trasladadas sin que sus familias fueran informadas previamente. Además, expresaron preocupación porque algunos internos desarrollaban actividades laborales, educativas o religiosas en sus anteriores lugares de alojamiento.
Ahora buscan saber si esas tareas podrán mantenerse dentro de la Unidad Penitenciaria N° 9.
Hubo comunicación con algunos internos
Durante la protesta se abrió un canal de diálogo entre los familiares y las autoridades policiales.
El jefe de la Comisaría 16ª intervino para facilitar la comunicación con el interior de la unidad y permitió que algunos allegados pudieran establecer contacto con los internos.
Sin embargo, los manifestantes decidieron continuar con el reclamo porque consideraron que los problemas planteados no habían sido solucionados por completo.
La nueva cárcel recibió a 380 detenidos
La protesta ocurre apenas tres días después de la inauguración de la Unidad Penitenciaria N° 9 de Recreo.
El establecimiento comenzó a funcionar el jueves 3 de septiembre y, en menos de 24 horas, recibió a 380 detenidos que se encontraban alojados en distintas dependencias policiales de Santa Fe. El objetivo del operativo fue liberar espacio en las comisarías y trasladar a las personas privadas de su libertad a un establecimiento penitenciario.
La nueva unidad cuenta con 475 celdas y una capacidad total de 891 plazas. El complejo está dividido en tres subunidades, con capacidad para 640 hombres y 251 mujeres.
En este contexto, los familiares ahora esperan respuestas de las autoridades penitenciarias sobre las condiciones de alojamiento, el contacto con los internos, la entrega de pertenencias y la continuidad de las actividades que realizaban antes de los traslados.





















