El Gobierno argentino y Estados Unidos firmaron recientemente un acuerdo que -según el oficialismo- pretende ampliar el comercio y la cooperación entre ambos países.
El entendimiento bilateral se firmó en un marco de tensión internacional, con la disputa hegemónica entre EE.UU. y China e incluye compromisos para nuestro país en materias que van desde el acceso a mercados y la rebaja de aranceles, hasta el reconocimiento de certificaciones de medicamentos y seguridad automotriz de Estados Unidos.
Por el contrario, los beneficios concretos que recibe el país son limitados, y sectores sensibles como acero, aluminio, cítricos y carne permanecen con restricciones vigentes.
“Es profundamente asimétrico”
En diálogo con Amanecer no es Poco, Julieta Zelicovic, Dra. en Relaciones Internacionales y Mg. en Relaciones Comerciales Internacionales señaló que el convenio deja en evidencia la desigualdad entre lo que Argentina entrega y lo que recibe.
“Argentina asume un gran volumen de compromisos, mientras que Estados Unidos otorga muy pocos”, advirtió.
Entre las exigencias para nuestro país se incluyen reconocer como válidas las certificaciones estadounidenses en infraestructura jurídica, normas digitales y seguridad automotriz, y enviar informes periódicos sobre distintos sectores. En cambio, los beneficios de EE.UU. se limitan a la reversión de medidas arancelarias previas de Trump, sin mejoras en los sectores más críticos.
Desafíos legislativos y regionales
Zelicovic sostuvo que el acuerdo enfrenta obstáculos internos y externos. Debe pasar por el Congreso argentino, con reformas legislativas complejas y plazos ajustados.
Además, a diferencia de otros tratados como Mercosur-Unión Europea, los compromisos no son recíprocos: Argentina debe limitar su vinculación con terceros por pedido de Estados Unidos, algo que la especialista define como “una ofensa al Estado difícil de aprobar rápidamente”.
En la región, el convenio también altera la dinámica de Mercosur. China podría reforzar su influencia en América Latina, sobre todo en Brasil, mientras que Uruguay mantiene vínculos con Beijing sin cambiar el equilibrio regional y Paraguay se alinea más con EE.UU., debilitando la posición del bloque.
Finalmente, Zelicovic recordó que la vigencia del acuerdo depende de decisiones ejecutivas y judiciales de Estados Unidos y que muchas concesiones podrían caer cuando termine Trump o tras un fallo de la Corte Suprema sobre los poderes arancelarios.
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