El posible desarrollo de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad durante el último trimestre de 2026 genera preocupación entre productores y autoridades por el riesgo de nuevas inundaciones y anegamientos.
En el centro-sur de Santa Fe, el sector agropecuario ya comenzó a adoptar medidas preventivas y analiza adelantar algunas tareas para reducir el impacto que podrían generar las lluvias abundantes.
En diálogo con Amanecer no es poco, el presidente de la Sociedad Rural de Rosario, Tomás Layus, explicó cómo se prepara el campo frente a este escenario.
Layus señaló que, mientras en el norte de Santa Fe las lluvias de julio ya provocaron situaciones complejas en distintas localidades, el centro-sur todavía no atraviesa un panorama similar. Sin embargo, advirtió que los excesos registrados en Brasil y Paraguay ya tuvieron impacto en el nivel del río Paraná.
“La altura del río Paraná estaba batiendo un récord para el mes de julio, con alrededor de 4,20 metros, cuando el histórico llega al orden de los tres metros”, explicó.
El dirigente rural remarcó que el traslado de esos grandes volúmenes de agua puede demorar varias semanas a lo largo de la cuenca. Actualmente, indicó, el nivel se encuentra por debajo de los tres metros, aunque la evolución continúa bajo seguimiento. “De ese movimiento de agua hay que esperarlo veinte días, un mes”, sostuvo.
Adelantar la siembra para reducir riesgos
Ante la posibilidad de un período con mayores precipitaciones, algunos productores comenzaron a adelantar la siembra del maíz de primera. Según Layus, la estrategia busca aprovechar las condiciones actuales y evitar que eventuales lluvias compliquen el acceso a los lotes durante los próximos meses.
“En esta zona estamos hablando de entrada de septiembre, principio de octubre, pero estamos realmente preocupados por todos estos temas”, comentó.
El productor explicó que anticipar las labores permite trabajar con mejores condiciones de piso y facilitar el desplazamiento de maquinaria por los caminos rurales.
En este sentido, aclaró que el cambio de calendario no representa, por sí mismo, un incremento significativo de los costos ni un riesgo adicional. Al mismo tiempo, destacó que los cultivos de invierno, como trigo, avena y cebada, atraviesan un período de elevada humedad.
“Con tanta humedad que se viene dando, que son días en los que falta un poquito el sol, ya están empezando a haber algunos problemas de algunas enfermedades”, advirtió Layus. No obstante, aclaró que por el momento no se trata de una situación grave y que requiere un seguimiento permanente.
Prevención, obras hídricas y caminos rurales
El sector también sigue de cerca los trabajos destinados a mejorar el escurrimiento del agua. Layus valoró las tareas que realizan la provincia y las comunas para limpiar cauces y facilitar las salidas, aunque planteó la necesidad de coordinar las intervenciones entre las distintas jurisdicciones.
“Yo veo que la provincia en ese aspecto está trabajando bien en forma preventiva y las comunas también”, sostuvo.
En esa línea, destacó la limpieza de canales y cauces, pero advirtió que el manejo del agua debe contemplar el impacto sobre los campos ubicados aguas abajo. Por este motivo, consideró necesario evitar que una intervención destinada a solucionar un anegamiento termine trasladando el problema hacia otro establecimiento o localidad.
Obras y preparación ante el escenario climático
En materia de infraestructura, Layus sostuvo que las obras hídricas deben continuar, aunque consideró que todavía es difícil establecer cuáles serán las intervenciones prioritarias hasta conocer la magnitud concreta que tendrá el próximo período de lluvias.
Los caminos rurales también forman parte de la preparación. El dirigente reconoció que todavía existen dificultades, pero valoró las mejoras realizadas durante los últimos meses. “Creo que en esta situación las comunas se han puesto las pilas realmente y se vienen acomodando”, señaló.
En cuanto a la ganadería, explicó que los mayores riesgos se concentran en los campos bajos, las zonas cercanas a arroyos y las islas. El exceso de agua también puede afectar a las alfalfas, una de las principales bases forrajeras para establecimientos ganaderos y tambos.
De todos modos, Layus remarcó que el agua también puede representar una oportunidad para el sector agrícola siempre que no se transforme en un exceso. “Cuando al perfil y al agua realmente les juegan a favor, es sinónimo de buen rendimiento”, afirmó.
Por último, recomendó a los productores del centro-sur santafesino anticipar movimientos y tareas que puedan complicarse si aumentan las lluvias hacia fines de septiembre, octubre y noviembre.
“Por ahora, gracias a Dios, no tenemos inundación, pero hay que prever toda esta situación porque en algún momento se puede llegar a complicar”, concluyó.





















