La victoria de Unión frente a Instituto dejó mucho más que tres puntos clave ante uno de los animadores del torneo. En el 15 de Abril y en los hogares del barrio El Chaparral de Santo Tomé se celebró con especial emoción el primer gol profesional de Misael Aguirre. El juvenil de 18 años, formado en el club tras su paso por la Liga Santafesina en otras instituciones, cerró el partido marcando el 3-1 definitivo y selló una jornada inolvidable para su carrera y su familia.
En diálogo con Estadio 9 por LT9, su padre, Diego «Chaso» Aguirre —de trayectoria futbolística en el futbol santafesino y en inferiores de Colón —, expresó la felicidad plena que atraviesa la familia: «La verdad que feliz por él, por lo que está logrando y por cómo va encaminado en lo que eligió para su vida. Uno que es futbolero sabe que estas cosas no tienen precio».
Del error a la resiliencia
El camino del joven delantero hacia la red no estuvo exento de momentos de aprendizaje. Tras haber fallado una jugada clara en encuentros anteriores, la fortaleza mental del futbolista fue clave para revertir la imagen.
«Le doy gracias a Dios porque, por cuestiones de experiencia, todas estas cosas las hemos charlado desde muy chico», explicó Diego. «Él es muy buen chico, habla muy poco, pero gracias a Dios se levantó rápido de lo que sucedió. Entendió que esto es así: la podés meter o la podés errar, pero tenés que trabajar para que la próxima entre».
Asimismo, «Chaso» destacó el respaldo del pueblo rojiblanco en los momentos de incertidumbre: «Mucha gente estuvo apoyando. Cuando hizo el gol, la mayoría estaba muy contenta. Se le reconoce el esfuerzo que hace cada uno de los chicos».
La premonición de los 6 años
Durante la entrevista, Diego compartió una anécdota entrañable que reflejó la vocación temprana de Misael con la pelota: «Él, con 6 años, estaba mirando un clásico Boca-River y me dice: “Papi, ¿cómo hago para estar ahí?”. Le respondí: “Tenés que patear con las dos piernas”. Agarró una pelotita contra la pared: derecha, zurda, derecha, zurda».
“Poco después, en sus primeros entrenamientos en la escuelita de Atenas, sorprendió a todos: «Entró en un segundo tiempo, hizo una pared por izquierda siendo derecho y tiró el centro de zurda sin haber entrenado nunca eso. Desde aquel momento vi algo especial. Él siempre se cuidó, fue muy aplicado y le gustó entrenar, que es fundamental».
El trabajo formativo de Unión
Consultado sobre el momento futbolístico que atraviesa su hijo dentro del plantel profesional, Aguirre elogió el manejo que la institución y el cuerpo técnico tienen con las promesas de las canteras:
«No apuran los tiempos. Desde que llegó al club vi el orden, cómo llevan a los chicos, cómo los preparan y los respetan. Que hayan terminado siete u ocho jugadores de inferiores en cancha habla de que hay algo que están haciendo bien», afirmó.
Respecto a lo que viene para el atacante santotomesino, concluyó con prudencia y optimismo: «El jugador se gana el lugar en los entrenamientos. Todavía le falta soltarse un poco más, pero cuando lo haga vamos a ver a un Misael mucho mejor del que vemos ahora. Tiene la cabeza muy clara sobre a dónde quiere llegar».





















