Mientras el oficialismo celebra el nuevo acuerdo con ANSES como una victoria política, la oposición aprovecha para refrescar la memoria: gran parte del alivio financiero actual se apoya en los mismos bonos que el gobernador fustigó durante la campaña. Bajo la sombra de la desconfianza que genera Javier Milei y las crecientes internas en el frente Unidos, el peronismo denuncia un “retroceso estratégico” de Santa Fe frente a la Nación.
En el tablero político provincial, los números suelen ser más tercos que los discursos. El reciente acuerdo firmado por Maximiliano Pullaro con la ANSES para recibir $120.000 millones en cuotas —a cambio de suspender los juicios provinciales— desató una tormenta de ironías contables en la Legislatura.
De la crítica al alivio financiero
Durante la transición, Pullaro no ahorró adjetivos para calificar los bonos que Omar Perotti recibió de la Nación como pago por la deuda histórica de coparticipación: los llamó “papel mojado”. El argumento era que se trataba de títulos devaluados y de difícil cobro. Sin embargo, la realidad de 2024 y 2025 dictó una sentencia diferente.
Desde el bloque de Juntos Avancemos señalan hoy una contradicción flagrante: esos mismos instrumentos financieros, lejos de ser inservibles, han generado rendimientos y colocaciones que permitieron a la actual gestión navegar con cierta holgura el contexto de asfixia nacional. “Pullaro gobierna con los intereses de lo que llamó basura”, deslizan en los pasillos de la Cámara. El mensaje es claro: esos fondos heredados le dieron el músculo financiero necesario para resistir hasta llegar a un acuerdo con ANSES que, por ahora, es más una promesa que un flujo de caja real.
¿Por qué confiar en quien no cumple?
La discordia no es solo económica, sino de coherencia. La oposición, liderada por un Perotti que ya no oculta su rol de retador para 2027, cuestiona la “fe ciega” del oficialismo en la administración de Milei. El interrogante que circuló en la última sesión es punzante: si la provincia denuncia sistemáticamente que la Nación incumple con el envío de medicamentos e insumos básicos, ¿qué garantías hay de que cumplirá con las cuotas previsionales? Para el peronismo, suspender juicios con sentencia firme a cambio de una promesa de pago de un Gobierno que retacea fondos esenciales es, técnica y políticamente, un retroceso.
Cruces y grietas internas
El clima político se espesó tras el duro cruce entre el diputado socialista Joaquín Blanco y el exgobernador. Mientras Blanco intentó reivindicar la “proactividad” de Pullaro para destrabar fondos, Perotti marcó la cancha advirtiendo sobre una “claudicación judicial”. Este giro discursivo del rafaelino parece marcar el fin de la etapa de colaboración institucional y el inicio de una estrategia de supervivencia: consolidarse como la única alternativa con experiencia de mando frente a un frente Unidos que empieza a mostrar fisuras.
Este escenario de confrontación externa le sirve al Ejecutivo para intentar amalgamar una interna propia que ya no se puede ocultar. El enfrentamiento a cielo abierto entre el senador Felipe Michlig y el ministro Lisandro Enrico ha dejado cicatrices en el frente gobernante. La urgencia por mostrar “éxitos de gestión” —como el convenio con ANSES— funciona hoy como el pegamento necesario para una coalición que empieza a crujir por disputas territoriales y de caja.
En definitiva, Santa Fe asiste a un extraño teatro político: un oficialismo que reniega del pasado pero se sostiene con sus rendimientos, y una oposición que, tras un periodo de silencio, vuelve a la carga preguntando si este acuerdo no es, en realidad, una entrega de derechos federales a cambio de un poco de oxígeno para tapar las grietas propias.





















