Rosario vuelve a teñirse de auriazul cada vez que el clásico baja el telón. Y esta vez, los números volvieron a inclinarse con fuerza hacia Arroyito. Con la más reciente victoria, Rosario Central estiró la distancia en el historial a 22 partidos sobre Newell’s, una diferencia que impacta por su magnitud y que no encuentra comparación sencilla en otros derbis del país.
El clásico rosarino, que comenzó a escribirse oficialmente en 1905, ya suma 279 capítulos. De ese total, Central celebró 99 triunfos, la Lepra 77, mientras que 101 encuentros terminaron igualados. Además, en dos ocasiones la AFA dio el partido por perdido a ambos. El dato más revelador es la evolución de la brecha: cuando el Canalla regresó a Primera División en 2013, la distancia era de ocho partidos; desde entonces, la diferencia casi se triplicó.
Pero el dominio no se limita al historial general. La actualidad reciente muestra una racha inédita en la era moderna: seis victorias consecutivas de Central en el clásico. Para dimensionar lo que significa, hay que remontarse más de un siglo para encontrar seguidillas más extensas, en tiempos donde el fútbol tenía otro ritmo y otro contexto. Desde 1992 hasta el retorno auriazul a la máxima categoría, apenas una vez cada equipo había conseguido ganar dos clásicos seguidos. Hoy, esa estadística quedó ampliamente superada por el equipo de Arroyito.
Otro registro que explica la magnitud del fenómeno es lo que ocurre en el Parque Independencia. Central acumula casi 18 años sin caer allí. La última derrota en ese escenario fue en el Apertura 2008, cuando Newell’s ganó por la mínima con un penal convertido por Rolando Schiavi. Desde entonces se disputaron 11 clásicos en el Coloso: seis victorias canallas y cinco empates. Incluso en el estadio remodelado, el balance favorece al visitante, que suma más festejos que su eterno rival en su propia casa.
Si se observa el período desde 2013 hasta hoy, el panorama es todavía más elocuente: de 24 clásicos disputados, Central ganó 16, empató seis y perdió apenas dos. Una supremacía sostenida en el tiempo, atravesando distintos entrenadores, planteles y contextos deportivos.
En Rosario, los números recientes escriben una historia clara. Central no solo celebra triunfos; acumula argumentos que fortalecen una hegemonía que, por ahora, no encuentra freno.





















