El acceso a la Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos del Parque Nacional Iguazú, permanecerá cerrado durante 40 días a partir de este domingo 2 de agosto como parte de un operativo preventivo ante la posibilidad de una crecida extraordinaria del río Iguazú.
La medida tiene como objetivo resguardar la infraestructura del circuito turístico frente a los pronósticos de lluvias intensas y al posible aumento del caudal del río durante los próximos meses.
Desmontarán las pasarelas para proteger la infraestructura
Como parte del operativo, se retirarán las pasarelas y las barandas metálicas que permiten el acceso a la Garganta del Diablo. Los elementos serán trasladados a depósitos seguros para evitar que sufran daños en caso de inundaciones.
La decisión fue adoptada de manera preventiva, sin esperar a que el río alcance niveles críticos, con el propósito de preservar la infraestructura instalada en el área protegida.
La medida busca evitar una situación similar a la ocurrida en octubre de 2023, cuando una importante crecida del río destruyó decenas de tramos de pasarelas y obligó a mantener cerrado el circuito durante varios meses mientras se realizaban las tareas de reconstrucción.
El resto de los circuitos continuará habilitado
Pese al cierre temporal de la Garganta del Diablo, el Parque Nacional Iguazú continuará funcionando con normalidad en el resto de sus atractivos.
Los visitantes podrán recorrer el Centro de Visitantes Yvyrá Retá, el Territorio Yaguareté, el Tren Ecológico de la Selva, los circuitos Superior e Inferior, el Sendero Verde, el Sendero Macuco, la muestra histórica del Viejo Hotel Cataratas y los espacios gastronómicos y comerciales del predio.
Refuerzan las medidas preventivas por posibles inundaciones
La decisión se enmarca en un esquema de prevención impulsado ante los pronósticos que anticipan un incremento del caudal de los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay durante los próximos meses.
En paralelo, las autoridades provinciales conformaron un comité de emergencia para monitorear la evolución de los cursos de agua y coordinar acciones preventivas junto a los municipios ubicados en las zonas ribereñas.
Los informes técnicos advierten que entre septiembre y octubre podrían registrarse crecidas de importancia, un escenario que también estará condicionado por las precipitaciones y el manejo de las represas hidroeléctricas ubicadas en territorio brasileño.
