El histórico capitán rojiblanco habló en LT9 de los meses más difíciles de su ciclo en Santa Fe, contó cómo vivió el hecho de quedar apartado del plantel y reconoció que le quedó una cuenta pendiente con los hinchas.
Después de ocho años en Unión, Claudio Corvalán pasó por los micrófonos de Estadio 9 y habló de todos los temas, entre ellos contó que atraviesa días de emociones fuertes. El defensor, que se convirtió en uno de los futbolistas con más presencias en la historia del club y en un símbolo para gran parte de los hinchas, repasó los últimos meses de una etapa que terminó de una manera que nunca imaginó.
Aunque aseguró comprender las decisiones futbolísticas, admitió que todavía hay aspectos de su salida que le generan interrogantes. “Explicación no le encuentro mucha. Entendí que era una cuestión futbolística. Lo que no entendí fueron algunas formas. Creo que tranquilamente se podría haber solucionado desde el diálogo”, sostuvo.
El lateral reveló que durante el último mercado de pases existió la posibilidad de una salida anticipada, aunque las negociaciones no llegaron a buen puerto.
“Yo también tuve la posibilidad de irme. Después no se pudo concretar la rescisión y quedé en el medio de la situación. Ahí fue donde no entendía demasiado qué estaba pasando”, explicó.
Pese a ese escenario, eligió seguir entrenándose sin generar conflictos. “Agaché la cabeza y seguí trabajando. Siempre fui un trabajador más dentro del club. Nunca pensé en generar un problema porque entendía que lo mejor para el grupo era que yo siguiera entrenando normalmente”.
Sin embargo, reconoció que convivir con la nueva realidad no fue sencillo. “Lo más difícil era ver a mis compañeros entrenar con una camiseta y yo con otra. Hasta hacía pocos días habíamos estado peleando todos juntos por los mismos objetivos y de golpe sentís que dejás de pertenecer. Eso fue lo que más me dolió”.
Corvalán también contó que el golpe emocional se extendió a su vida familiar. “Después tenés que explicarle a tus hijos por qué ya no estás en el mismo lugar de antes, por qué vas al palco a ver los partidos o por qué ya no entrenás con el grupo. Son cosas que van sumando y que te afectan”.
De igual manera, el defensor aseguró que nunca pensó en reaccionar de otra manera. “Jamás se me cruzó por la cabeza hacerle daño al club o generar algún conflicto. Por eso me hubiera gustado tener una charla más clara, más frontal, para entender exactamente qué pasaba”.
Con el paso de los meses logró volver a participar del grupo y tuvo la posibilidad de despedirse dentro de una cancha, algo que valoró especialmente. Sin embargo, reconoció que todavía siente que quedó algo pendiente.
“Me hubiera gustado despedirme de la gente de otra forma. Más que nada para agradecerle todo el cariño que me dio durante estos años. Eso me queda pendiente”.
Aun así, remarcó que se marcha con tranquilidad. “Me voy triste porque quiero al club, pero también me voy orgulloso. El cariño de la gente me hace sentir que durante estos ocho años hice las cosas bien”.
