Un voraz incendio consumió por completo una vivienda de construcción precaria ubicada en Ricardo Aldao y Pasaje Paraná, en el norte de la ciudad de Santa Fe. El siniestro, que se desató alrededor de las 4:30 de la mañana, dejó a una familia en la calle y obligó al traslado preventivo de un menor al Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia.
El escape de las llamas
Según el parte policial, efectivos de la Policía de Acción Táctica (PAT) y Bomberos Zapadores arribaron al lugar tras un aviso a los servicios de emergencia. Allí se encontraron con una casa de chapas envuelta en llamas. La dueña de la propiedad, relató que se encontraba durmiendo junto a su pareja y su bebé de un año cuando el calor y la sensación de asfixia la despertaron. Afortunadamente, lograron salir a tiempo sin sufrir quemaduras.
Sin embargo, la desesperación se extendió a la vivienda lindera. Jorge, padre y abuelo de las víctimas, describió el momento del horror en diálogo con la prensa: “Me despertaron los gritos de mis hijos y mi señora. Cuando salí era impresionante la llamarada, los gritos, era una desesperación”.
El hombre explicó que su otra hija vive pegada a la casa siniestrada y que su nieto, inhaló una gran cantidad de humo: “Cuando ella entró a buscarlo, el nene ya estaba llorando y tosía mucho. Se lo llevó la ambulancia del SIES 107 por precaución”.
Sospechas sobre el origen del fuego
Si bien las pericias determinarán las causas exactas, la familia descarta que se haya tratado de un problema eléctrico. “No fue un accidente por cortocircuito porque saltaron todas las térmicas. Acá se junta gente a quemar basura y ya el invierno pasado encontrábamos pequeñas fogatitas. Pienso que fue por eso”, señaló Jorge con amargura.
Pérdidas totales y pedido de ayuda
El fuego no dio tregua y en pocos minutos redujo a cenizas las pertenencias de cinco personas. “Se quedaron con lo puesto. Tenían una heladera que habían comprado hace poco, una cucheta nueva para los chicos, un colchón de dos plazas… no quedó nada”, lamentó el abuelo.
Uno de los damnificados solo pudo rescatar una impresora que utiliza para trabajos de tarjetería para eventos, su único sustento. Ante la magnitud de las pérdidas, la familia solicita la colaboración de la comunidad, especialmente útiles escolares (mochilas y cuadernos) para que los chicos puedan retomar sus clases en la escuela Raimundo Peña y el jardín de la Vera Cruz, además de ropa, calzado y muebles.
