La región de El Impenetrable chaqueño atraviesa una de las crisis hídricas más severas de los últimos años. Lo que comenzó como un desborde del río Bermejito a principios de abril, se transformó en una catástrofe tras un temporal que descargó más de 300 milímetros en apenas tres horas en localidades como Misión Nueva Pompeya y parajes vecinos.
En una entrevista con LT9, el periodista local Romildo Lavia Rauch brindó un panorama desolador: “El agua se lo llevó absolutamente todo, era impensado. Nosotros en el impenetrable estamos más preparados para la sequía que para la inundación”, relató, destacando que en muchos hogares el agua llegó a cubrir casi un metro de altura.
Aislamiento y caminos intransitables
Uno de los mayores obstáculos para la asistencia es la histórica falta de infraestructura vial. Rauch explicó que, una vez que se termina el asfalto en Miraflores, restan unos 350 kilómetros de caminos de tierra para llegar a los pueblos más alejados como El Sausalito. “Con 50 milímetros se complica, imagínense con lluvias consecutivas todo el mes. Hay lugares donde los tractores 4×4 se hunden hasta el motor y quedan patinando”, graficó.
Esta situación obliga a médicos y agentes sanitarios a realizar “malabares” para trasladar enfermos, recurriendo muchas veces a embarcaciones o caballos para llegar a parajes como Pozo del Gato, donde la asistencia estatal llega a cuentagotas debido a la geografía hostil.
Aislamiento y la pérdida del helicóptero
Uno de los puntos más críticos del relato de Rauch fue la falta de movilidad aérea para emergencias. El periodista recordó que la provincia contaba con un helicóptero, pero quedó fuera de servicio tras un accidente de la gestión anterior en Fortín Belgrano: “El piloto se confundió en la polvareda al aterrizar y lo terminó chocando; después lo vendieron a bajo precio y nos quedamos sin nada”, lamentó.
Ante esta carencia, la actual gestión provincial avanza en un 60% con la construcción de una pista de aterrizaje pavimentada y homologada a 7 kilómetros de Misión Nueva Pompeya. “Hoy, si los caminos están blandos por la lluvia, el avión sanitario no puede entrar. Esta pista es vital para casos urgentes, como el de un bebé de 10 meses que días atrás tuvo que ser trasladado en medio de la tormenta escoltado por tractores y camionetas”, explicó.
El Hospital de Castelli: un faro de complejidad
A pesar de las dificultades de acceso, Rauch destacó que la zona cuenta con el Hospital del Bicentenario en Juan José Castelli, el tercer centro de salud más importante de la provincia. “Es un hospital de complejidad seis, con terapia intensiva, cuatro quirófanos y una unidad neonatal de alta complejidad”, detalló.
Además del esfuerzo público, resaltó el trabajo de la Fundación del Dr. Jorge Aneé (del Hospital Otamendi), cuyos médicos viajan desde Buenos Aires para realizar campañas de cirugías complejas de manera gratuita. “Le llevan calidad de vida a gente que no podría costearse un estudio ni una operación”, concluyó el cronista, subrayando que, aunque hay recursos y voluntad humana, la falta de asfalto sigue siendo la principal barrera entre la vida y la muerte en el norte chaqueño.
La resistencia del hombre de campo
A pesar de la gravedad, el periodista señaló que la mayoría de los afectados se autoevacuan en zonas altas dentro de sus propios campos pero se niegan a abandonar sus pertenencias. “El hombre de campo no va a dejar sus chivos, sus vacas y sus pantallas solares. Van a resistir bajo una carpa hasta poder volver a rehacerse”, afirmó.
Actualmente, el sistema sanitario, la Policía del Chaco y los propios vecinos colaboran en un operativo solidario para llevar alimentos, colchones y forraje para los animales. Sin embargo, Rauch fue tajante sobre la solución de fondo: “Ojalá se active una mirada nacional y provincial para las rutas. Son 300 kilómetros de asfalto que faltan; si no se hacen, seguiremos con este aislamiento permanente cada vez que llueve”.
