El escenario económico actual ha comenzado a reconfigurar la matrícula de las escuelas de gestión privada en la provincia de Santa Fe. Según datos revelados por Alejandro Saba, titular de la Federación Santafesina de Instituciones Educativas Privadas, los relevamientos realizados tras el inicio de clases muestran un movimiento de entre un 8% y un 10% en la población estudiantil debido a razones financieras.
Migración interna: la búsqueda de cuotas más bajas
Saba explicó que el fenómeno no implica necesariamente un paso masivo a la escuela pública, sino una fuerte “migración interna”. “Ha habido un movimiento importante entre colegios; las familias buscan instituciones con cuotas de menor monto que se adecuen a la situación que hoy están viviendo”, señaló en una entrevista exclusiva.
Asimismo, destacó que el sistema privado es heterogéneo y que muchas escuelas, especialmente las confesionales en zonas periféricas, cumplen un rol social crítico siendo absolutamente gratuitas e incluyendo comedores escolares.
Morosidad y estrategias de contención
La falta de poder adquisitivo se refleja directamente en el cumplimiento de los pagos. “Hoy estamos en un 5% de morosidad, pero se está incrementando hacia un 8% a medida que transcurren los meses”, advirtió Saba.
Ante este panorama, el dirigente subrayó que las instituciones no actúan como “comercios comunes” y buscan priorizar la continuidad pedagógica y los vínculos afectivos de los alumnos:
- Planes de pago: Se ofrecen facilidades para quienes adeudan cuotas.
- Becas: Otorgamiento de beneficios parciales (50%) o totales según la situación.
- Diálogo directo: “El 99% de los padres plantea que no llega. Buscamos soluciones para que el alumno no pierda su entorno social y sus amistades”, afirmó.
El impacto en el Nivel Inicial
Un dato preocupante que dejó la entrevista es la situación de las salas de nivel inicial. Según Saba, aquí el impacto es doble: a la crisis económica se suma un decrecimiento poblacional importante a nivel mundial. “La oferta de niveles iniciales está disminuyendo simplemente porque no hay la población que teníamos hace cuatro o cinco años atrás por la falta de nacimientos”, explicó.
Las zonas más afectadas
El relevamiento indica que el impacto es más fuerte en los grandes centros urbanos como Santa Fe, Rosario, Venado Tuerto, Reconquista y Rafaela, donde la actividad comercial pequeña ha sufrido cierres. En cambio, en las localidades más pequeñas, donde a veces solo existe una opción de secundaria privada, se agudiza el ingenio y el equilibrio para que las escuelas sigan funcionando con lo “mínimo indispensable”.
