El fútbol busca ser más dinámico y con mayor tiempo efectivo de juego. En ese sentido, la International Football Association Board (IFAB) dio a conocer una serie de modificaciones orientadas a disminuir las interrupciones y agilizar el desarrollo de los partidos, una problemática que viene generando debate en los últimos años.
Uno de los puntos más relevantes tiene que ver con el uso del VAR. A partir de estas actualizaciones, el sistema de videoarbitraje contará con nuevas facultades específicas: podrá intervenir en jugadas vinculadas a segundas tarjetas amarillas que deriven en expulsión, así como también en decisiones erróneas relacionadas con la concesión de tiros de esquina. Sin embargo, desde la IFAB aclararon que estas intervenciones serán puntuales y no implican una ampliación general del alcance del VAR, que seguirá centrado en acciones determinantes como goles, penales, tarjetas rojas directas y errores de identidad.
Además, el foco principal de las reformas está puesto en combatir la pérdida deliberada de tiempo. En esa línea, se ratifica la regla que limita a ocho segundos la posesión del balón en manos de los arqueros, una medida que ya mostró resultados positivos en pruebas recientes. A esto se le suman nuevas iniciativas que apuntan a acelerar las reanudaciones del juego.
Entre ellas, se destaca la intención de aplicar un sistema de cuenta regresiva en los saques de banda y de meta. Si el futbolista encargado de ejecutar excede el tiempo permitido, podría perder la posesión en favor del rival. También se buscará hacer más ágiles las sustituciones, estableciendo un máximo de diez segundos para que el jugador reemplazado abandone el campo de juego.
Otro aspecto en análisis es el de las atenciones médicas. La propuesta es que aquellos futbolistas que requieran asistencia dentro del terreno deban permanecer fuera durante un lapso determinado, todavía no definido, con el objetivo de evitar interrupciones reiteradas o simulaciones.
Estas medidas surgen a partir de distintos ensayos y del feedback recogido en competiciones internacionales, donde se evidenció la necesidad de aumentar el tiempo neto de juego, que actualmente ronda los 50 minutos por partido. La IFAB, en este contexto, busca encontrar un equilibrio entre justicia deportiva y fluidez, con la premisa de que el espectáculo gane en continuidad sin perder equidad.






















