Baltimore derrotó 34-31 a los Cowboys con un field goal de Tyler Loop en el último segundo. El encuentro marcó el debut de la NFL en el mítico estadio de Río de Janeiro y tuvo un cierre electrizante.
El primer partido de la historia de la NFL en el Maracaná tuvo todos los condimentos de una gran noche deportiva. Baltimore Ravens y Dallas Cowboys protagonizaron un duelo cambiante, de marcador apretado y con un desenlace que quedó para el recuerdo: los Ravens se impusieron 34-31 gracias a un gol de campo de 56 yardas convertido por Tyler Loop cuando restaba apenas un segundo.
El encuentro correspondiente a la tercera semana de la temporada regular tuvo varias modificaciones en el liderazgo. Dallas llegó a ponerse arriba en el último cuarto, pero Baltimore reaccionó en el momento decisivo y terminó inclinando la historia a su favor.
La definición fue frenética. Con siete segundos en el reloj y el partido igualado 31-31, Dallas optó por enviar la patada hasta la zona de anotación. Baltimore recibió la pelota en su propia yarda 35 y Lamar Jackson encontró rápidamente a Zay Flowers, quien consiguió una recepción de 27 yardas que dejó a los Ravens en posición de intentar el disparo ganador.
Loop no falló. Su remate desde 56 yardas atravesó los postes y desató el festejo de Baltimore en un Maracaná colmado.
Uno de los nombres destacados de los Ravens fue Derrick Henry, quien consiguió dos touchdowns por tierra y terminó con 89 yardas en 26 acarreos.
También fue importante la participación de Lamar Jackson. El quarterback completó 15 de 20 pases para 186 yardas y dos touchdowns, además de aportar 50 yardas terrestres.
Del lado de Dallas, Dak Prescott completó 25 de 40 envíos para 276 yardas y un touchdown. CeeDee Lamb fue su principal receptor, con siete recepciones para 112 yardas, mientras que George Pickens aportó 82 yardas.
Los Cowboys habían conseguido igualar el marcador 31-31 con un field goal de Brandon Aubrey de 23 yardas, cuando solamente quedaban siete segundos.
Sin embargo, Baltimore tuvo una última oportunidad y la aprovechó de inmediato. La conexión entre Jackson y Flowers cambió el escenario y dejó a Loop frente a una patada de larga distancia que terminó definiendo el partido.
El cierre dejó además una particularidad: Dallas había llegado hasta la yarda 2 de Baltimore con 23 segundos por jugar y tuvo la posibilidad de buscar el touchdown que le permitiera quedarse con el triunfo. Finalmente debió conformarse con el empate momentáneo.
Más allá del resultado, el encuentro tuvo un significado especial para el deporte estadounidense en Brasil. Fue el primer partido de temporada regular de la NFL disputado en Río de Janeiro, con el Maracaná como escenario de una jornada inédita. El estadio recibió a 72.792 espectadores.
La liga ya había disputado sus dos primeros partidos en Brasil en San Pablo, pero esta vez trasladó el espectáculo a uno de los escenarios deportivos más reconocidos del mundo.
Y el estreno en Río tuvo el final perfecto para un espectáculo de estas características: un partido parejo, dos equipos intercambiando el liderazgo y una patada de 56 yardas en el último segundo para darle a Baltimore una victoria por 34-31.