La masiva movilización ciudadana en defensa de la universidad pública continúa generando fuertes repercusiones políticas. En diálogo exclusivo con LT9, el exministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, evaluó el impacto de la última Marcha Federal Universitaria y trazó un duro diagnóstico sobre el estado del sistema educativo, la realidad socioeconómica del país y los desafíos de la oposición de cara al futuro político.
“Ha sido un apoyo muy importante que reafirma el compromiso de la sociedad argentina en defensa del sistema universitario”, comenzó señalando Trotta. El exfuncionario remarcó que las marchas no constituyen un reclamo estrictamente sectorial de los claustros, sino una manifestación transversal de las familias argentinas, conscientes del impacto positivo de la universidad pública en la movilidad social ascendente y en el desarrollo productivo de cada territorio.
El rol de la Justicia y el “suicidio” del ajuste
Para Trotta, la magnitud de la cuarta marcha federal debe traducirse en un mensaje directo hacia el plano judicial: “Lo que debemos lograr en la Argentina es que la justicia, principalmente la Corte Suprema, obligue al Poder Ejecutivo Nacional a cumplir con una ley que fue aprobada no una, sino dos veces en el Congreso”. Calificó como “inenendible” la falta de transferencia de los recursos correspondientes, denunciando el enorme daño y la consecuente pérdida de capital educativo, social y de conocimiento que sufre el país.
“Lamentablemente estamos viviendo un ajuste presupuestario como no se vivió nunca antes en la historia, con una reducción de casi el 50% de lo que invertía el Estado Nacional en el sistema educativo”, alertó el exministro. Explicó que este ahogo financiero impacta directamente en las provincias a través de la quita del incentivo docente, la parálisis de la infraestructura escolar y los programas educativos.
Al ser consultado sobre la preocupante pérdida salarial de los profesionales del sector, Trotta advirtió que la inercia del desfinanciamiento ya está provocando una grave fuga de docentes e investigadores hacia el exterior o el ámbito privado. “Esto se va deteriorando cada vez más. Destruir a partir del desfinanciamiento es un proceso que se va acrecentando y no se resuelve de un día para el otro”, enfatizó, recordando que revertir este escenario requerirá a futuro políticas complejas y focalizadas como lo fue en su momento el programa Raíces. En este sentido, dejó una definición tajante: “Un gobierno que no invierte en educación está planificando un suicidio”.
Crueldad macroeconómica y precarización
El análisis de Trotta excedió lo estrictamente educativo para adentrarse en las consecuencias de las políticas macroeconómicas de la gestión de Javier Milei. El exministro manifestó su profunda preocupación por la caída de los ingresos, el desplome del consumo, la apertura de la economía y la aceleración en la destrucción de empresas y puestos de trabajo.
“Vemos una crueldad que despliega el gobierno en relación a sectores de la sociedad que necesitan la presencia del Estado”, afirmó, ejemplificando que no solo se incumple la ley de financiamiento universitario, sino también normativas clave como la reparación de las prestaciones para personas con discapacidad. Según su visión, el Ejecutivo nacional opta deliberadamente por ignorar los consensos multipartidarios del Congreso y forzar procesos de judicialización para dilatar el cumplimiento de las leyes.
El futuro de la oposición y la reconstrucción política
Hacia el tramo final de la entrevista, Trotta reflexionó sobre los caminos para revertir la realidad actual desde la arena política. De cara a los próximos turnos electorales, instó a edificar un frente propositivo amplio y con fuertes consensos que no se limite únicamente a la retórica de oponerse a Milei. “Argentina tiene enormes desafíos por delante que pueden generar una agenda de desarrollo si logramos sumarle valor agregado y encadenamiento productivo a sectores estratégicos”, argumentó.
No obstante, fue autocrítico con la situación actual del arco opositor y, en particular, con las internas de su propio espacio: “Uno ve en el frente opositor todavía muchas desinteligencias que lo terminan alejando de la posibilidad de ser realmente una alternativa positiva y transformadora. Ahí está parte del problema que está transitando el peronismo”. Concluyó señalando que el peronismo debe ser protagonista, pero advirtió que hoy se encuentra “balcanizado” en distintas vertientes provinciales y carece de la solidez de un partido de alcance estrictamente nacional.
