Detrás del futbolista que marcó una época, aparece una persona que nunca perdió el eje. El Pulga Rodríguez lo resume con una frase simple pero contundente: “Nunca me fui del eje ni olvidé de dónde vengo”.
Esa raíz tiene nombre propio: Simoca. Cuando le dieron a elegir entre su pueblo y la gran ciudad, no dudó: “Simoca toda la vida. Es mi lugar en el mundo”.
Con esa misma claridad afronta el futuro. Ya retirado de la competencia, empezó a prepararse para lo que viene: “Ya terminé el curso de técnico y estoy empezando el de manager. Quiero estar preparado para cuando llegue una oportunidad”.
Durante la charla, también hubo espacio para recordar momentos duros, como el accidente de tránsito que sufrió. Lejos del dramatismo, lo cuenta con naturalidad: “Cuando desperté en el hospital lo primero que hice fue mover las piernas… lo más importante fue poder volver a ver a mis hijos”.
Sobre su relación con el fútbol, dejó una definición que lo pinta de cuerpo entero: “Nunca fui infeliz en el fútbol. Sí me frustré, sí me dolió perder finales, pero siempre volví a intentarlo”.
En cuanto al juego actual, el Pulga no compró el discurso nostálgico: “Se juega, se juega. Es otro fútbol, más físico… pero hay jugadores que lo hacen muy bien”. Y hasta se animó a destacar nombres propios como Zeballos, Aranda y Farías.
También hubo lugar para las anécdotas y el humor. Como el video viral que preguntaba por qué no jugó en el Barcelona: “Me llegó por todos lados (risas)… mis hijos lo ven y me dicen ‘qué goles lindos hacías’”.
Sobre sus mejores conquistas, eligió uno con sello personal: “Me gustó mucho uno de tres dedos contra Central Córdoba… pero gracias a Dios hice muchos lindos goles”.
Fiel a sus convicciones, también fue tajante cuando habló de la posibilidad de jugar en San Martín de Tucumán: “Soy hincha de Atlético Tucumán… nunca podría jugar en el clásico rival”.
Con la misma sinceridad, reconoce lo que realmente le dejó el fútbol: “El cariño de la gente… eso es lo más importante”.
El Pulga se despide de las canchas, pero no del fútbol. Y lo hace como jugó toda su carrera: con talento, humildad y los pies sobre la tierra.
