El Parlamento rumano destituyó al Gobierno conservador de Ilie Bolojan tras la aprobación de una moción de censura histórica, lo que abre un período de incertidumbre y complejas negociaciones para formar un nuevo Ejecutivo.
La iniciativa, promovida por el Partido Socialdemócrata (PSD) y la ultranacionalista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), obtuvo 281 votos a favor, el mayor respaldo parlamentario para una moción desde el retorno a la democracia en 1990.
La crisis política estalló por el colapso de la coalición gubernamental, que incluía al PSD, conservadores, liberales y la minoría húngara. El PSD abandonó el Gabinete en el mes de abril en protesta contra las severas políticas de ajuste fiscal implementadas por Bolojan.
Estas medidas, que comprendían aumentos de impuestos, recortes salariales y despidos, buscaban reducir el déficit público del 7,9 por ciento en 2025, el más elevado de la Unión Europea (UE), como condición para recibir fondos comunitarios.
El Partido Nacional Liberal (PNL), parte del Gobierno destituido, admitió la posibilidad de pasar a la oposición después del contundente resultado de la votación. El malestar social, generado por los recortes, y la erosión en los apoyos populares forzaron al PSD a exigir la dimisión de Bolojan.
Este proceso parlamentario marca un punto de quiebre en la gestión política rumana, donde la presión por cumplir las metas fiscales de la UE colisionó con la estabilidad de las fuerzas europeístas en el poder.





















