Hay fechas que tienen un peso específico, un sello indeleble. Para los santafesinos, el 29 de abril es una de esas fechas. En el marco del 23 aniversario de la inundación de 2003, la Municipalidad de Santa Fe impulsa una iniciativa que une la memoria histórica con la educación técnica. Si bien estas actividades cobran especial relevancia en torno a la efeméride, se trata de una labor que el municipio realiza de manera habitual como parte de sus políticas de gestión de riesgo.
Hasta el momento, más de 1.400 alumnos y docentes han participado de este programa diseñado para fortalecer el conocimiento del sistema de drenaje urbano y promover una conciencia ciudadana responsable sobre el manejo de residuos, un factor que resulta determinante para la eficiencia de la infraestructura hídrica local.
En este contexto de sensibilización, los alumnos de la Escuela Falucho —institución que hace dos décadas funcionó como refugio para cientos de familias— participaron de jornadas de formación que incluyeron visitas a la Estación de Bombeo N°3.
En ese encuentro, el rigor técnico de la gestión hídrica se fundió con el relato humano de Mariela Pereira. Con 28 años de trayectoria en la escuela Falucho, la vicedirectora hizo a un lado su rol institucional para dar testimonio de la memoria y la esperanza de una comunidad que, marcada por el río, aprendió a transformar el dolor en resiliencia
Las marcas del agua
Para Mariela, trabajar la memoria con los alumnos de séptimo grado trasciende lo académico; es, ante todo, una necesidad para que las nuevas generaciones comprendan su propia identidad. Ella explica que el objetivo central es que los jóvenes, quienes no vivieron el evento, tomen conciencia de lo sucedido a través del relato de sus familias, revalorizando así la importancia de la solidaridad y el cuidado del entorno como herramientas de convivencia y seguridad.
Al recordar el inicio de la emergencia, Mariela describió una transición veloz desde la incredulidad de los vecinos hacia la urgencia. En pocas horas, una mañana habitual se transformó en un escenario de oscuridad y falta de comunicación.
Hacia el final de su relato, la vicedirectora evocó la complejidad del regreso, describiendo un paisaje cubierto por el lodo y marcado por un frío intenso. Esta experiencia límite provocó un cambio profundo en las prioridades de la comunidad, al comprender que “los bienes materiales son secundarios frente al valor de la vida, aunque persista el duelo por las personas, las fotografías y los recuerdos perdidos”. No obstante, resaltó que “la adversidad también forjó una red de apoyo fundamental, uniendo a vecinos y dejando una marca que, aunque invisible, define la resiliencia de los santafesinos hasta el día de hoy”, destacó la vicedirectora.
En tanto, para algunos de los alumnos una fecha tan lejana se hace carne propia por los relatos de sus familiares: “Mi mamá vivía en el primer piso del Fonavi San Jerónimo, ella siempre me cuenta lo que pasó, esta fecha es muy especial para nosotros”, indicó Bautista Vallejos.
En el caso de Geraldine Ramírez, las actividades de la Municipalidad se entrecruzan con los recuerdos familiares: “Nos mostraron fotos de cómo estaban los barrios bajo el agua, nos explicaron cómo funcionan las Estaciones de Bombeo, yo sabía las cosas que pasaron porque mi mamá siempre me contaba e incluso mi abuela salió en un noticiero pidiendo justicia, yo veo el video y me imagino todo lo que habrán pasado”, repasó Geraldine.
Construyendo resiliencia sobre nuestra historia
La ciudad de Santa Fe, asentada entre los valles de inundación de los ríos Paraná y Salado, convive con un riesgo hidroclimático constante que exige una gestión activa y participativa.
Por este motivo, las actividades educativas que culminarán el próximo 5 de mayo con la presencia del intendente Juan Pablo Poletti se centran en ejes estratégicos de seguridad. Durante los encuentros, se profundiza en el conocimiento del Plan de Contingencias, capacitando a docentes y alumnos para identificar puntos de encuentro y entender el funcionamiento de las vías de evacuación.
Asimismo, este programa busca generar una cultura preventiva que considere al cambio climático como un factor de riesgo creciente, el cual suele intensificar la frecuencia de lluvias de alta intensidad. Más allá de las obras de defensa y las estaciones de bombeo, se hace hincapié en que la protección de la ciudad depende del compromiso colectivo en el manejo de residuos para evitar obstrucciones en los canales de desagüe. En definitiva, se entiende que los procesos de enseñanza son instancias fundamentales de promoción ciudadana, reafirmando que una comunidad informada y con memoria es la base de la prevención en el territorio.
