Bolivia y Venezuela en la declaración conjunta
El comunicado conjunto de los presidentes de los Estados partes del MERCOSUR, firmado en Luque, expuso las dificultades que afrontó su elaboración, en una cumbre en la que la ausencia de Javier Milei hizo bastante ruido por la agenda elegida por el mandatario argentino, que priorizó recibir en Buenos Aires a Flavio Bolsonaro, principal rival de Lula en las presidenciales de octubre.
De todos modos, la redacción del documento no tuvo mayores problemas para amplificar declaraciones formales ante las distintas situaciones que atraviesan Bolivia y Venezuela.
Para el primero, el texto definitivo expresa “solidaridad con el gobierno de Rodrigo Paz” y el rechazo a los piquetes que impiden el transporte de insumos esenciales.
Además, se reafirmó el compromiso para acelerar el proceso de implementación del Protocolo de adhesión de Bolivia al bloque, para promover la realización plena de la membresía.
Sobre Venezuela hubo una declaración especial, tras conocerse los primeros balances de víctimas y fuertes daños materiales provocados por los trágicos sismos. En la misma, todos los firmantes subrayaron la importancia de una respuesta unida y solidaria ante la emergencia y catástrofe, y se comprometieron a seguir de cerca la evolución de la situación humanitaria.
En el plano estrictamente económico, el documento final incluyó un tema de fuerte interés para Argentina, y más puntualmente para la provincia de Santa Fe, al incorporar la recomendación de seguir avanzando con la estrategia de colocar el biocombustible del MERCOSUR en el mercado global.
En líneas generales, y a pesar de la ausencia del presidente argentino, la cumbre de Luque, transmitió una vocación de revitalización del bloque que desde mayo de este año puso en marcha una parte del acuerdo comercial con la Unión Europea.
Esa necesidad de reimpulso como actor supra-nacional, en un siglo XXI marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, queda expresada también en las palabras del presidente Santiago Peña, quien reiteró su mirada optimista con la integración, al mostrarse “convencido de que el MERCOSUR puede ser el bloque que sea la envidia del mundo”, para luego agregar que el éxito “se mide en cómo mejora la calidad de vida de cada persona”.
Conducción uruguaya para el segundo semestre
Por el sistema de rotación, a partir de este mes y hasta diciembre próximo, Uruguay liderará en la formalidad el bloque sudamericano.
Al vecino del Río de la Plata le había tocado ese rol en otro segundo semestre; el del año 2024.
En aquel período, uno de los temas de análisis más importantes era el diseño del acuerdo con la EFTA, región integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, tratado que finalmente fuera suscripto al año siguiente.
En la actualidad, resulta evidente que el gran tema está dado en el progreso esperable de la puesta en práctica de la asociación con la UE, más allá de la necesaria armonización intra-bloque, siempre desafiada más por cuestiones ideológicas que estratégicas.
El discurso brindado por Yamandú Orsi no obvió lo estratégico, al contrario, incluyó muchos de los factores que perfilan a la región con ventajas comparativas frente al resto del mundo.
