En un despliegue de estricta solemnidad diplomática, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, recibió oficialmente al mandatario estadounidense Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo en Pekín. La histórica visita de Estado de tres días —postergada originalmente de abril a mayo debido a la escalada bélica en el Medio Oriente— representa el primer viaje de un jefe de Estado norteamericano a suelo chino desde el año 2017.
La comitiva liderada por Trump incluyó al secretario de Estado, Marco Rubio, y a una destacada delegación empresarial compuesta por titanes de Silicon Valley como Elon Musk (Tesla) y Jensen Huang (Nvidia). La cumbre se produce en un punto de extrema complejidad geopolítica donde la economía, la tecnología y los conflictos armados globales dominan la mesa de negociaciones.
Tensión en el estrecho: Taiwán e Irán en el centro del debate
Durante la primera ronda de conversaciones bilaterales, el presidente Xi Jinping lanzó una fuerte advertencia a Washington, afirmando que Estados Unidos y China podrían “entrar en conflicto” si se maneja erróneamente el asunto de Taiwán. El mandatario chino calificó esta cuestión como una “línea roja” infranqueable, en directa alusión al reciente paquete de asistencia militar por 11.000 millones de dólares aprobado por la Casa Blanca para la isla autogobernada.
Por su parte, la agenda de Trump estuvo fuertemente marcada por el impacto global de la guerra con Irán y el cierre de facto del estrecho de Ormuz, situación que encareció gravemente los costos globales de la energía. Aunque Trump declaró públicamente de forma tajante que Washington “no necesita ayuda” de Pekín respecto al conflicto iraní, el secretario de Estado, Marco Rubio, admitió que el objetivo real del equipo estadounidense es presionar a China para que use su influencia económica sobre Teherán, siendo este último el principal comprador de petróleo sancionado por EE.UU.
Economía y tregua arancelaria
Más allá de las diferencias en materia de seguridad, el encuentro abrió márgenes para el pragmatismo corporativo. Ambos líderes evalúan una extensión de la tregua arancelaria de un año que alcanzaron durante su previo encuentro en Busan, Corea del Sur.
Asimismo, fuentes diplomáticas confirmaron que los equipos técnicos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se encuentran delineando acuerdos para balancear el comercio tecnológico en materia de Inteligencia Artificial y la exportación de tierras raras. Frente a la comitiva de empresarios norteamericanos, Xi Jinping aseguró que las puertas de China “se abrirán cada vez más”, invitando al capital estadounidense a expandir sus operaciones manufactureras e industriales en la región.
Tras finalizar el cronograma político de la mañana, ambos mandatarios hicieron una pausa en las discusiones estratégicas para visitar de forma conjunta el Templo del Cielo, un emblemático sitio histórico donde los antiguos emperadores oraban por las buenas cosechas, previo al banquete de Estado ofrecido por la delegación china en el Gran Salón del Pueblo.






















