El viejo Hospital Iturraspe, ubicado en una zona céntrica de la ciudad de Santa Fe, atraviesa un estado edilicio preocupante. A pesar de su importancia dentro del sistema de salud pública, el edificio muestra visibles signos de deterioro y falta de mantenimiento, tanto en su estructura como en el entorno inmediato.
Paredes con humedad y revoque desprendido, aberturas deterioradas, sectores vallados o clausurados, veredas rotas, malezas y residuos acumulados forman parte del panorama actual.Esta situación genera una fuerte preocupación, ya que se trata de un espacio sanitario que recibe a diario a pacientes y trabajadores.
Lejos de estar cerrado, el hospital continúa prestando servicios. En el lugar se encuentra activa el área de Perinatología -por donde transitan a diario personas gestantes, recién nacidos y personal especializado-, además de sectores de internación, vacunatorios y otras especialidades, áreas de internación, vacunatorios y otras especialidades, con circulación diaria de pacientes y trabajadores de la salud.
La actividad cotidiana se desarrolla en un edificio que no refleja las condiciones edilicias acordes a la complejidad de las prestaciones que allí se brindan.
Anuncios que no se concretaron
El escenario actual contrasta con los anuncios realizados años atrás, cuando el hospital fue presentado como parte de un plan de refuncionalización sanitaria.
Entre las iniciativas se incluían la instalación de áreas del Ministerio de Salud de la provincia, la apertura de consultorios externos, un centro de atención de adicciones y el fortalecimiento de servicios estratégicos.
A seis años de aquellos anuncios, el Iturraspe viejo sigue siendo un punto clave del sistema sanitario santafesino, pero sin las obras estructurales prometidas, lo que vuelve a poner en debate el estado de la infraestructura hospitalaria y la necesidad de intervenciones urgentes.





















