El fenómeno El Niño se fortalece rápidamente y las últimas proyecciones climáticas elevaron al 95% la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026.
El dato surge de la actualización publicada por el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El organismo también estimó en 69% la posibilidad de que el episodio alcance niveles históricos, es decir, que supere la intensidad de los eventos registrados desde 1950.
La evolución del fenómeno genera especial atención en Santa Fe y el resto del Litoral, donde El Niño suele estar asociado a condiciones más húmedas y a una mayor frecuencia de precipitaciones.
Qué está pasando en el Pacífico
El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial presentan temperaturas superiores a las normales. Durante julio, las anomalías de temperatura ya superaron los 2 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental, mientras que debajo de la superficie se detectaron reservas de agua cálida con anomalías que llegaron a unos 10 °C.
Estos cambios muestran que el fenómeno no solo está presente, sino que continúa ganando intensidad.
La nueva evaluación señala que existe un 69% de probabilidad de que el índice utilizado para medir la intensidad de El Niño alcance al menos +2,5 °C durante tres meses consecutivos entre octubre y diciembre. Ese nivel permitiría considerar al episodio como uno de los más intensos del registro moderno.
¿Qué significa para Santa Fe?
Para Santa Fe, el principal aspecto a seguir es el comportamiento de las precipitaciones.
Los antecedentes y las proyecciones climáticas indican que la presencia de El Niño puede favorecer lluvias superiores a los valores normales durante la primavera y, especialmente, el verano. Para la provincia ya existen pronósticos que anticipan un escenario más húmedo durante la temporada 2026-2027.
Esto no significa que vaya a llover una determinada cantidad de milímetros ni que todas las localidades tengan el mismo comportamiento. El Niño es un fenómeno de escala global y sus efectos locales dependen también de otros factores atmosféricos.
Pero cuanto mayor sea su intensidad, mayor es la probabilidad de que aparezcan condiciones compatibles con el fenómeno. La propia NOAA aclara que esos impactos no están garantizados en cada región.
El verano aparece como el período clave
La atención comienza a concentrarse en los próximos meses, cuando la señal de El Niño podría trasladarse con mayor claridad al comportamiento de las lluvias en el centro del país.
Para Santa Fe, el período comprendido entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 será especialmente importante. Un escenario de precipitaciones abundantes podría generar excesos hídricos, afectar zonas bajas y aumentar la presión sobre los sistemas de drenaje y los cursos de agua.
En ese contexto, el seguimiento del río Paraná y de los principales sistemas hídricos de la región también será relevante, aunque una eventual crecida no puede atribuirse únicamente a El Niño.
Un escenario que podría ser excepcional
El dato que más llamó la atención en la última actualización es la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad histórica.
La NOAA estima actualmente un 69% de probabilidad de que El Niño supere los niveles de los episodios registrados desde 1950. Si ese escenario se concreta, sería un evento excepcional por su intensidad.
Por ahora, los especialistas remarcan que se trata de un pronóstico y que la evolución todavía puede cambiar. Sin embargo, la tendencia es clara: El Niño está ganando fuerza y el escenario para el cierre de 2026 se volvió considerablemente más intenso que el previsto semanas atrás.
Para Santa Fe, el dato obliga a mirar con atención la primavera y, sobre todo, el verano. La posibilidad de lluvias por encima de lo normal y períodos de precipitaciones intensas será uno de los principales factores climáticos a seguir durante los próximos meses.





















