El estreno siempre tiene un condimento especial, y la Selección Argentina del Ascenso lo afrontó con personalidad. En su primera presentación en los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, el equipo dirigido por Claudio Gugnali se impuso 3-1 frente a Bolivia en el marco del Grupo A, en un encuentro que dejó señales muy positivas de cara a lo que viene.
Desde el inicio, el conjunto nacional intentó asumir el protagonismo, con una idea clara: presión alta, circulación prolija y búsqueda constante del arco rival. En ese contexto, hubo una presencia marcada de futbolistas de Colón, ya que Santino González, Gabriel Lovato y Valentino Albornoz fueron titulares, formando parte de la estructura principal del equipo y aportando intensidad en cada sector de la cancha.
Sin embargo, el trámite comenzó cuesta arriba. Bolivia golpeó primero a los 19 minutos a través de Bruno Salinas, que aprovechó una situación aislada para poner el 1-0. Lejos de desordenarse, Argentina respondió con una ráfaga de fútbol y contundencia que cambió el rumbo del partido en pocos minutos.
A los 28, Uriel Pepe encontró el empate tras una buena construcción colectiva. Apenas cinco minutos después, Mateo Arrieta dio vuelta el marcador y, antes del cierre del primer tiempo, Juan Aimale estiró la diferencia para sellar un 3-1 que terminaría siendo definitivo.
En ese pasaje, el equipo mostró su mejor versión: dinámico, vertical y con precisión en los metros finales. La defensa, donde González y Lovato tuvieron un rol importante, logró afirmarse tras el gol rival, mientras que Albornoz aportó movilidad y presencia en el frente de ataque.
El complemento tuvo a una Argentina más controladora, administrando la ventaja con inteligencia y sin pasar sobresaltos. El orden colectivo y la disciplina táctica fueron claves para sostener el resultado y asegurar los primeros tres puntos en el certamen.
Más allá del triunfo, el debut dejó una imagen alentadora: un equipo con identidad, compromiso y variantes. Además, la presencia de jugadores del ascenso como titulares, entre ellos los tres representantes sabaleros, marca el valor de esta selección como vidriera para el talento que se forma fuera de los grandes focos.
Ahora, Argentina se enfocará en su próximo desafío: el duelo ante el anfitrión Panamá, un partido que puede empezar a definir su futuro en el grupo y en el que buscará reafirmar todo lo bueno que mostró en su presentación inicial.






















