La elección enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro, en una disputa que llegó a la segunda vuelta con una diferencia de apenas 1,87 puntos porcentuales en la primera votación y encuestas que anticipaban un resultado ajustado.
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para participar de los comicios. Con la extensión del horario, los primeros resultados se esperaban para después de las 20.30.
Por qué Brasil extendió el horario de votación
Los inconvenientes se hicieron especialmente visibles en el estado de Bahía. En Salvador, las autoridades electorales detectaron que circulaba menos de la mitad de los colectivos previstos para una jornada electoral, pese a que debía garantizarse un servicio similar al de un día hábil.
Ante esa situación, la Justicia ordenó restablecer el transporte público y dispuso sanciones por los incumplimientos. También se denunciaron dificultades para trasladarse en otras ciudades y regiones del país.
Lula solicitó ampliar el horario para garantizar que las personas afectadas por los problemas de movilidad pudieran votar en igualdad de condiciones. Su pedido comenzó con varias localidades de Bahía y luego se extendió a otros distritos.
Por su parte, Flávio Bolsonaro reclamó una prórroga para 17 municipios de San Pablo, Paraná y Santa Catarina afectados por lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos, cortes de energía y bloqueos de rutas.
Finalmente, el ministro del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin autorizó extender la votación hasta las 19.
Una segunda vuelta con una diferencia mínima
La definición presidencial llegó precedida por un resultado muy ajustado en la primera vuelta del 4 de octubre. Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula alcanzó el 45,16%.
La diferencia representó poco más de dos millones de sufragios y obligó a ambos candidatos a intensificar sus campañas durante las semanas previas al balotaje.
Los últimos sondeos tampoco mostraron una ventaja concluyente. Las mediciones de Datafolha y Quaest ubicaron a Bolsonaro con el 51% de los votos válidos y a Lula con el 49%, dentro de un escenario de paridad estadística.
La incertidumbre convirtió cada región y cada grupo de votantes en un factor importante para definir quién ocupará la presidencia durante el próximo mandato.
Seguridad y economía, ejes de la campaña
Durante el tramo final de la campaña, Bolsonaro concentró sus mensajes en la inseguridad, el endeudamiento y la pérdida del poder adquisitivo. El senador buscó presentarse como una alternativa frente a la situación económica y social del país.
Lula, en cambio, destacó la movilización de sus simpatizantes y el respaldo conseguido durante sus recorridas por diferentes estados. Su campaña mantuvo una presencia especialmente fuerte en el nordeste brasileño.
Los dos candidatos también llegaron a la elección con apoyos políticos diferentes. Bolsonaro reunió el respaldo de 12 gobernadores electos, incluidos los de San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, mientras que Lula obtuvo el acompañamiento formal de cinco.
Brasil define su próximo presidente
Con las urnas abiertas hasta las 19, el proceso electoral entró en su etapa decisiva. La transmisión de los boletines de votación al Tribunal Superior Electoral permitirá determinar cómo se distribuyeron los sufragios y quién consiguió el respaldo necesario para ganar la presidencia.
La extensión del horario buscó garantizar la participación de los electores afectados por los inconvenientes registrados durante la jornada. En una elección que las encuestas anticiparon como muy pareja, el escrutinio será determinante para conocer el resultado final.





















