Pablo Bonalume, referente de Ruta 11 en Emergencia, fue entrevistado en Radio LT9 donde describió con preocupación el estado de la Ruta Nacional 11 y el impacto cotidiano que genera en quienes la transitan.
El “Paseo de la fama”, una intervención simbólica que marca los pozos más peligrosos con nombres de dirigentes políticos, busca visibilizar el estado crítico del corredor y el reclamo por su deterioro en redes y sobre la propia traza.
Desde su rol como transportista, aseguró que el corredor se encuentra en una situación deplorable, con tramos que presentan un deterioro avanzado y riesgos constantes para la circulación.
Denuncian pozos peligrosos, falta de mantenimiento y respuestas insuficientes en distintos sectores del corredor.
Según detalló, los tramos más afectados se ubican entre Llambi Campbell y San Justo, con puntos especialmente peligrosos entre Videla y esa localidad.
También mencionó sectores comprometidos hacia el norte, como Ramayón y la zona de Escalada en el camino a Crespo. “La ruta no está dando más, agarrás un pozo y el auto se eleva y sale para cualquier lado”, explicó, al remarcar además la falta de banquinas, lo que complica aún más el tránsito, especialmente por el flujo constante de camiones.
El testimonio incluyó también situaciones de alto riesgo para servicios esenciales. Bonalume relató que una ambulancia de San Justo sufrió la rotura del tren delantero tras impactar con un bache, lo que dejó a la zona sin cobertura durante varias horas.
A esto se suman accidentes recurrentes y la dificultad para mantener señalizaciones preventivas, ya que elementos colocados por bomberos voluntarios suelen ser retirados o robados.
La Ruta Nacional 11 es un corredor clave que atraviesa la provincia de Santa Fe de sur a norte y conecta con otras regiones del país. Sin embargo, su estado actual refleja un deterioro sostenido, agravado por las lluvias recientes que incrementaron los anegamientos y las dificultades para circular.
Mientras el tránsito pesado continúa en aumento, en una zona de fuerte actividad productiva, los usuarios insisten en la necesidad de obras urgentes.
El reclamo es claro y repetido: la ruta necesita mantenimiento estructural y condiciones mínimas de seguridad para dejar de ser, como describen quienes la recorren a diario, un camino cada vez más riesgoso.






















