La cuenta regresiva ya comenzó. El próximo 30 de agosto, la NASA pondrá en órbita el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, un observatorio diseñado para responder algunos de los mayores interrogantes de la astronomía moderna y convertirse en uno de los proyectos científicos más importantes de los últimos años.
Con una inversión cercana a los 4.000 millones de dólares, el Roman despegará a bordo de un cohete de SpaceX, incluso nueve meses antes de la fecha prevista originalmente, un adelanto poco habitual para una misión de esta magnitud.
Los responsables del proyecto destacan que el telescopio marcará un antes y un después por su capacidad para observar enormes regiones del espacio con una velocidad nunca antes vista. Según las estimaciones de la NASA, en apenas un mes de trabajo podrá recopilar información sobre la Vía Láctea que al histórico telescopio Hubble le demandaría alrededor de 100 años.
Durante una conferencia realizada en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, los científicos explicaron que, tras el lanzamiento, comenzará una etapa de pruebas en la que verificarán el funcionamiento de todos los sistemas, desplegarán la cubierta protectora del telescopio y recibirán las primeras imágenes enviadas desde el espacio.
La investigadora principal del proyecto, Julie McEnery, resumió el potencial de la misión con una frase que refleja las expectativas del equipo: “Es como hacer magia utilizando las leyes de la física”.
Un combustible clave para la misión
En los últimos días, la NASA confirmó que el Roman ya fue cargado con hidracina, el combustible que utilizará para realizar las maniobras necesarias una vez en el espacio.
Aunque este compuesto continúa siendo uno de los más eficientes para este tipo de misiones, también es altamente tóxico, motivo por el cual la agencia espacial trabaja en el desarrollo de alternativas más seguras para futuras generaciones de satélites y telescopios.
Qué buscará descubrir el Roman
Además de obtener imágenes con un campo de visión mucho mayor que el de otros observatorios espaciales, el Telescopio Roman tendrá la misión de estudiar la materia oscura, la energía oscura, la evolución de miles de millones de galaxias y detectar nuevos exoplanetas, es decir, mundos ubicados fuera del Sistema Solar.
Los especialistas consideran que sus descubrimientos complementarán los obtenidos por el James Webb y el Hubble, permitiendo construir una visión mucho más completa del universo y de cómo evolucionó desde sus primeros instantes.





















