Queridos lectores de LT9, qué emoción poder compartir esta columna con ustedes. En la búsqueda permanente del equipo de redacción por temas que creemos de interés, descubrimos una historia de trabajo, de pasión y de visión a largo plazo que merecía ser contada. Ojalá mis palabras estén a la altura de hacerle justicia.
Como cada sábado, viajamos. Esta vez tomamos la Ruta 1 y nos vamos al corazón arrocero de la provincia de Santa Fe, a la localidad de San Javier. A principios de mes leí una noticia que despertó inmediatamente mi curiosidad: un arroz llamado Aldebarán había permitido a algunos productores aprovechar un muy buen precio en un mercado internacional particularmente deprimido como es hoy el del arroz. ¿La razón? Una demanda específica del mercado turco.
Por supuesto, quise saber más.
El primer llamado fue al Leonardo Van Opstal, ingeniero agrónomo y referente nacional en el cultivo. Leo me puso rápidamente en contexto:
“Aldebarán es una creación del ingeniero agrónomo Rodolfo Vicino, quien dedicó su vida al arroz y al trabajo técnico dentro del Ministerio de Producción de Santa Fe”.

No se trata de un hecho aislado. Vicino no solo desarrolló Aldebarán, sino también otras tres variedades muy difundidas entre los productores arroceros del país: Timbó, Pucurá y San Javier 1, todas ellas del tipo Largo Fino. Aldebarán, en cambio, es Largo Ancho, y allí comienza a explicarse su diferencial. Nosotros, los argentinos —y los sudamericanos en general—, consumimos mayoritariamente arroz Largo Fino. Por eso, más del 90 % de la producción arrocera del país está destinada a este tipo de grano. El arroz Largo Ancho, en cambio, es característico de otras culturas gastronómicas y forma parte de platos típicos como el sushi, las paellas, entre otros, donde se valoran distintas texturas, aromas y comportamientos en la cocción.
Leo también me señala otro actor clave de esta historia: Fabián Francese, de la empresa Agrosocio SA, quien fue quien logró vincular esta variedad con la demanda internacional. Al contactarlo, Fabián nos cuenta que este mercado tiene más de 20 años de relación con el arroz argentino, con etapas de subas y bajas muy ligadas al contexto global.
En 2025, el precio del arroz Largo Fino se desplomó a nivel internacional. Esto ocurrió porque India, uno de los principales actores del mercado arrocero mundial, al buscar asegurar su abastecimiento interno siempre fue un gran comprador, pero el año pasado detectó un importante sobrestock. Como consecuencia, volcó esos excedentes al mercado internacional, generando una fuerte presión a la baja sobre los precios.
En este contexto, hoy el arroz Largo Fino cotiza en torno a los $260.000 por tonelada, mientras que el arroz Largo Ancho alcanza valores cercanos a los $380.000 por tonelada, marcando una diferencia clave para los productores que lograron acceder a ese nicho de mercado.
Turquía —junto con Egipto, Jordania y Siria— demanda un arroz tipo Largo Ancho, con características gustativas muy específicas para sus comidas tradicionales. Durante años, Italia fue su principal proveedor, pero hoy enfrenta serias limitantes productivas, especialmente vinculadas al agua, lo que encareció notablemente su arroz y lo dejó fuera de competencia.
Y es allí donde Aldebarán comienza a tomar protagonismo.

Actualmente, esta variedad cubre esa necesidad con unas 12.000 hectáreas sembradas, un dato que habla por sí solo. Otro aspecto técnico clave que nos aporta Fabián es que el mercado turco exige un arroz Largo Ancho con un peso de mil granos superior a 29 gramos, una característica muy poco frecuente a nivel mundial. Aldebarán no solo cumple ese requisito, sino que lo supera, lo que explica su alto valor comercial.
Tanto Leo como Fabián coinciden en algo: “Tenés que hablar con el creador”
Así llego al ingeniero agrónomo Rodolfo Vicino, con una lista interminable de preguntas que intentaré resumir. Rodolfo ronda hoy los 70 años, pero conserva el espíritu inquieto y apasionado de un joven recién recibido. Radicado en San Javier, dedicó la mayor parte de su vida profesional al arroz, trabajando desde el Ministerio de Producción de Santa Fe.
Nos cuenta que le llevó 10 años desarrollar Aldebarán. Los primeros cruzamientos comenzaron en 2012 de manera masal; en 2019 pasó a selección individual y recién en 2022 pudo multiplicarse para que los productores accedieran a la semilla. Pero hay algo aún más destacable: Aldebarán no solo es Largo Ancho, sino que además es CL (Clearfield® de BASF).
¿Se imaginan tener la visión de crear algo con diez años de anticipación?
El punto de partida fue la variedad Fortuna, un arroz Largo Ancho con gran potencial de rendimiento, pero con serios problemas de vuelco —lo que complicaba la cosecha y afectaba la calidad— y una gran debilidad frente al arroz colorado, una de las malezas más problemáticas de nuestras arroceras.
El objetivo de Rodolfo fue claro desde el inicio: lograr una variedad más erecta, más baja y con tolerancia a herbicidas, capaz de enfrentar ese problema.
Así surge el cruzamiento inicial con Diamante, una variedad chilena resistente al frío, cruzada con Puita CL (variedad del INTA) , luego con Fortuna, y finalmente retrocruzada nuevamente con Fortuna.
Es decir, se trata de un cruzamiento triple, cuyo objetivo fue combinar en un nuevo material genético las características más valiosas de cada uno de los parentales —o “padres”
En el camino recibió el apoyo técnico de la Universidad Nacional de La Plata y luego del INTA Concepción del Uruguay. Rodolfo estaba convencido de que Argentina necesitaba una semilla Largo Ancho, con alto potencial de rinde y herramientas de control, para estar preparada cuando apareciera una oportunidad internacional.
Y esa oportunidad llegó.
Hace apenas tres años, el mercado turco encontró en la producción arrocera argentina exactamente lo que necesitaba, permitiendo que nuestro arroz viaje más de 12.000 kilómetros desde San Javier al plato de miles de familias.
Hoy también se destaca el trabajo de la provincia para garantizar el acceso a regalías por esta creación, algo que Rodolfo valora profundamente: reconocer el arduo trabajo del obtentor es clave para seguir fomentando innovación. En su relato aparece una y otra vez la palabra constancia: la castración manual de las diminutas flores, la fecundación, el ojo fenotípico del breeder para seleccionar —a veces entre el 1 % de la población, a veces ninguno— y volver a empezar.
Si bien hoy Vicino ya no forma parte del Ministerio de Producción, lejos está de abandonar su pasión. Continúa trabajando de manera privada. Por supuesto antes de terminar le entrevista le pregunto por el nombre Aldebarán y me cuenta Aldebarán es la estrella más brillante de la constelación de Tauro.
Mis queridos lectores, espero que esta historia los haya apasionado tanto como a mí. Detrás de cada logro agronómico hay años de trabajo silencioso que merecen ser visibilizados. Y para cerrar, un dato de color: en Argentina se siembran alrededor de 200.000 hectáreas de arroz entre Chaco, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Formosa, de las cuales unas 30.000 pertenecen a nuestra provincia.
Nos encontramos el próximo sábado, con otro destino productivo.






















