La provincia de Santa Fe registra en 2026 un incremento de los casos confirmados y probables de leptospirosis en comparación con los años anteriores. Según el último informe epidemiológico, entre la semana epidemiológica 1 y la 34 de este año fueron notificados 581 casos, de los cuales 75 -el 13%- fueron clasificados como confirmados o probables.
La cifra representa un aumento respecto del mismo período de los años anteriores. Entre enero y agosto de 2024 se habían registrado 61 casos confirmados o probables, mientras que durante el mismo período de 2025 fueron 39. En 2026, en cambio, ya se contabilizan 75 casos.
El comportamiento también puede observarse al analizar los registros anuales. Durante 2024 se notificaron 1.204 casos de leptospirosis en Santa Fe, de los cuales 73 fueron confirmados o probables. En 2025 hubo 938 notificaciones y 66 casos confirmados o probables. En lo que va de 2026, los 75 casos confirmados o probables representan el 13% de las notificaciones, frente al 6% de 2024 y el 7% de 2025.
Más de la mitad necesitó internación
Uno de los datos que más preocupa a las autoridades sanitarias es la proporción de pacientes que requirieron hospitalización. El 55% de los casos confirmados y probables durante el período analizado debió ser internado.
El informe remarca que registrar correctamente la hospitalización resulta fundamental para dimensionar la magnitud del problema sanitario y evaluar la necesidad de cuidados y atención para este tipo de enfermedad.
En tanto, durante 2026 se informó una persona fallecida, un hombre de 41 años con residencia en el departamento La Capital.
Una enfermedad vinculada a los roedores
La leptospirosis es una zoonosis bacteriana causada por bacterias del género Leptospira, que pueden infectar a distintos mamíferos. Los roedores son los principales reservorios de la infección en seres humanos.
La transmisión puede producirse por contacto directo con animales infectados o, de manera indirecta, a través de agua o suelos contaminados con orina de animales portadores.
La enfermedad es considerada endémica en Argentina y suele presentar un aumento de casos durante la época estival. Por este motivo, se mantiene bajo vigilancia dentro del denominado Síndrome Febril Agudo Inespecífico.
Las manifestaciones clínicas pueden ir desde cuadros leves hasta formas graves, con compromiso pulmonar, hepático, renal, neurológico y cardíaco. El diagnóstico puede realizarse mediante pruebas de sangre, técnicas de PCR y estudios serológicos.
La atención médica temprana y el inicio oportuno del tratamiento con antibióticos, junto con las medidas de sostén necesarias, pueden contribuir a reducir la gravedad y la letalidad de la enfermedad.





















