El bolsillo de los santafesinos suma una nueva preocupación. Ricardo Monasterolo, referente de la Cámara de Distribuidores de Gas de Santa Fe, detalló el complejo panorama que atraviesa el sector tras el reciente incremento del 17% aplicado a mediados de marzo.
“Hoy la garrafa de 10 kilos puesta en domicilio, con instalación y prueba, está rondando los $26.500, mientras que el cilindro de 45 kilos se ubica entre los $85.000 y $88.000“, precisó Monasterolo. Sin embargo, el alivio parece lejano: los fraccionadores ya pronostican un nuevo ajuste para los primeros días de abril, de una magnitud similar al anterior.
Precios “retraídos” y costos en alza
Según explicó el distribuidor, los incrementos no están vinculados a conflictos internacionales, sino a una actualización necesaria por el retraso de los precios locales. “No es por la guerra, es porque el precio estaba muy retraído. Los aumentos de combustibles y sueldos influyen; si no se levantan los precios, no se puede trabajar más”, sentenció.
Respecto al comportamiento de los usuarios ante la crisis, Monasterolo observó que, aunque las ventas mantienen niveles habituales para la época, se nota un cambio de hábito: “La gente se cuida, se usa menos el horno, que es lo que más consume”.
Alerta por los envases para el invierno
Más allá del precio, surge una luz de alerta sobre el abastecimiento para los meses de frío.
“Cada firma tiene su propio envase y color, y no se pueden llenar marcas ajenas. Hoy los distribuidores vamos canjeando entre colegas, pero prevemos que en invierno se va a complicar conseguir el envase por la alta demanda”, advirtió el referente. No obstante, se mostró optimista en que las fraccionadoras encontrarán una solución técnica para que no falte el producto en el momento de mayor consumo del año.






















