El 10 de septiembre pasado, los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieron en Nueva York para discutir un nuevo paquete de sanciones internacionales contra Irán, sin que se haya arribado a ninguna resolución concreta.
El resurgimiento de la fuerte preocupación sobre el estado del programa nuclear iraní y sobre sus objetivos, coincidió con el regreso de la tensión bélica en el estrecho de Ormuz.
La reunión de la semana pasada del órgano más estratégico de Naciones Unidas, había sido solicitada tras la advertencia del Organismo Internacional de Energía Atómica, que hace un par de meses planteó como muy obstaculizada la información que se pretende sobre las instalaciones nucleares de la República Islámica.
Desde el organismo dirigido por el argentino Rafael Grossi, se sumó incluso que se está retornando a una lógica muy peligrosa de restricciones a las inspecciones.
Ese punto constituye el corazón de las conversaciones tripartitas que en abril y mayo de este año mantuvieron Estados Unidos, Irán y Pakistán.
Ahora, nuevamente desde el OIEA se expone que no hay condiciones adecuadas para verificar de manera clara el destino del uranio enriquecido que tiene el régimen iraní.
Por fuera de la ONU, para el lunes pasado estaban convocados a una reunión en Omán, Irán y los seis países que integran el Consejo de Cooperación del Golfo.
La cita se hizo pública con la difusión del objetivo de estabilizar el tránsito por Ormuz, pero el encuentro fue suspendido de antemano ante la nula perspectiva de poder significar algún efecto material, sin que se haya invitado a la representación estadounidense.
Mientras tanto, Donald Trump, dijo primero que el conflicto “va a terminar después de las elecciones legislativas” de su país, que se van a realizar en noviembre; y más tarde, se mostró dispuesto a volver a la mesa de negociaciones.
Pero rápidamente, Irán bajó de nuevo las expectativas sobre tal posibilidad, cuando el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el general Mohsen Rezaí, afirmó que “no habrá ningún tipo de negociación con Washington mientras no se satisfagan las condiciones establecidas por Teherán”, según citó la agencia iraní IRNA.
A meses de haberse disparado el conflicto, reaparecen graves condicionantes para la hoja de ruta de paz en el Golfo, en un escenario que desde una mirada realista, solo viene acumulando algunos anuncios más enigmáticos que concretos y demasiados intentos de negociación infructíferos.





















