Juan Gil Navarro protagonizó un momento de tensión al finalizar una función de Misery en el Teatro Metropolitan. El actor se mostró muy molesto por el uso reiterado de celulares durante la obra y decidió dirigirse al público antes de abandonar el escenario.
El protagonista cuestionó especialmente a quienes utilizan sus teléfonos durante la función, ya sea para mirar la pantalla o sacar fotografías. Su reclamo apuntó a la falta de respeto hacia los espectadores que intentan seguir la obra sin distracciones.
El fuerte reclamo de Juan Gil Navarro
Una vez terminada la función, Gil Navarro tomó el micrófono y expresó su malestar frente a los presentes.
El actor remarcó que comprar una entrada no significa tener libertad para incumplir las normas de convivencia dentro de una sala de teatro. También pidió que los celulares permanezcan apagados y que los espectadores eviten sacar fotografías, especialmente utilizando el flash.
El reclamo fue recibido con aplausos por parte de buena parte del público. Sin embargo, posteriormente también generó distintas opiniones en redes sociales, donde algunos usuarios respaldaron el planteo y otros cuestionaron la manera en que se dirigió a los espectadores.
Juan Gil Navarro y Julia Calvo protagonizan Misery
El episodio ocurrió mientras Misery continúa con funciones en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de Buenos Aires.
La obra está protagonizada por Juan Gil Navarro como Paul Sheldon y Julia Calvo en el papel de Annie Wilkes, dos personajes que quedan atrapados en una relación marcada por la obsesión, el fanatismo y el terror.
La historia transcurre en una casa aislada, donde el escritor Paul Sheldon permanece inmovilizado luego de sufrir un accidente. Allí queda bajo el cuidado de Annie, una mujer que conoce su obra y desarrolla una relación cada vez más perturbadora con él.
La historia de Stephen King que llegó al teatro
Misery fue escrita por Stephen King en 1987 y rápidamente se convirtió en una de las obras más reconocidas del escritor estadounidense.
Tres años después llegó la adaptación cinematográfica dirigida por Rob Reiner, con James Caan y Kathy Bates como protagonistas. La interpretación de Bates como Annie Wilkes le valió el Oscar a Mejor Actriz en 1991.
La versión teatral pone el peso principalmente en las actuaciones y en la relación entre sus dos protagonistas. La iluminación, la escenografía, el vestuario y la música acompañan una puesta en escena que busca trasladar la tensión de la historia al escenario.
La música original está a cargo de Martín Bianchedi, mientras que la adaptación teatral pertenece a William Goldman. La versión local fue realizada por Daniel Botti y Manuel González Gil, con producción de Alberto Raimundo para Circus Entertainment Group.





















