Un hombre de 32 años que se encontraba prófugo tras incumplir una salida transitoria recibió el beneficio de la prisión domiciliaria luego de que la Justicia determinara que el Servicio Penitenciario no puede brindarle la atención médica que requiere debido a las graves heridas sufridas en un ataque armado.
El ataque ocurrió mientras permanecía con pedido de captura
El hecho se registró el 28 de marzo en el barrio Fray Luis Beltrán, en Mar del Plata, cuando el interno caminaba junto a su pareja. De acuerdo con la investigación, entre cuatro y cinco personas descendieron de un vehículo y efectuaron más de 20 disparos en su contra.
Cinco proyectiles impactaron en su cuerpo, provocándole lesiones de gravedad. En ese momento, el condenado tenía un pedido de captura vigente luego de no regresar a la Unidad Penal N° 37 de Batán tras una salida transitoria.
Permaneció internado en estado crítico
Tras el ataque, fue trasladado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos, donde permaneció internado en estado crítico. Una vez estabilizado, quedó nuevamente detenido debido a la orden de captura que continuaba vigente.
Las secuelas médicas fueron determinantes
Los informes médicos incorporados a la causa detallaron que las heridas comprometieron distintos órganos y obligaron a realizarle una esplenectomía. Además, el paciente presenta una colostomía permanente que requiere cuidados especializados e insumos específicos.
A ello se suma la presencia de proyectiles alojados en ambas manos y en el antebrazo izquierdo, una pérdida de movilidad en la mano derecha y una condición de inmunodepresión que demanda controles periódicos, tratamientos médicos y un esquema especial de inmunización.
La Justicia autorizó el cumplimiento de la condena en su domicilio
Al analizar la situación, el tribunal consideró que la Unidad Penal N° 37 no dispone de los recursos necesarios para garantizar la atención médica que exige el estado de salud del interno.
Por ese motivo, revocó la resolución de primera instancia y autorizó que continúe cumpliendo la condena bajo la modalidad de prisión domiciliaria en la vivienda de su madre, ubicada en la localidad bonaerense de Quequén.
La medida establece además el uso de monitoreo electrónico y la designación de un nuevo tutor responsable para supervisar el cumplimiento de las condiciones impuestas por la Justicia.
