Hola, mis queridos lectores de LT9. ¿Cómo están? Como recordarán, hace dos semanas compartimos una columna sobre el relleno sanitario de Santa Fe y la enorme importancia que tiene reducir la cantidad de residuos que generamos y separar correctamente nuestros desechos para que puedan reciclarse. A partir de esa publicación recibí muchísimos mensajes con preguntas muy concretas: ¿los pañales se reciclan?, ¿qué pasa con los papeles sucios?, ¿los films plásticos sirven?, ¿qué hago con las servilletas usadas?
La realidad es que todos queremos colaborar, pero muchas veces no sabemos cómo hacerlo correctamente. Y cuando tenemos dudas, solemos optar por tirar todo a la misma bolsa, perdiendo la oportunidad de recuperar materiales que todavía tienen una segunda vida.
Por eso, hoy preparé una guía sencilla y práctica con los consejos básicos para empezar a reciclar en casa y despejar esas dudas que, créanme, todos tenemos. Porque reciclar bien no es complicado; simplemente requiere conocer algunas reglas muy simples que pueden hacer una enorme diferencia para el ambiente y para quienes trabajan todos los días recuperando esos materiales.
¿Qué residuos se reciclan?¿Qué materiales no pueden reciclarse?
Para reciclar correctamente en casa es fundamental conocer los tres grandes grupos de residuos: reciclables, orgánicos y no reciclables
El primero son los reciclables: papel, cartón, plástico, vidrio y metales.
El segundo son los residuos orgánicos, aquellos que pueden transformarse en compost.
Y el tercero son los residuos que hoy no tienen posibilidad de reciclarse y deben ir a la basura común.
La regla más importante de todas es muy sencilla: los materiales reciclables deben estar limpios y secos.
No hace falta lavarlos con detergente ni gastar litros de agua. Basta con quitar los restos de comida o bebida, dejarlos escurrir y, si es posible, aplastarlos para ocupar menos espacio.
Ahora vayamos a las preguntas que todos nos hacemos.
¿El cartón de la pizza se recicla?
Depende.
Si está limpio, sí.
Pero si está lleno de grasa, queso o restos de comida, ya no sirve para reciclar porque contamina el resto del papel.
La parte limpia puede reciclarse y la parte sucia puede ir al compost, siempre que no tenga demasiada tinta plastificada.
¿Los pañales se reciclan?
No.
Los pañales descartables, al igual que las toallitas húmedas, las toallas femeninas y los apósitos, deben ir a la basura común.
Son residuos sanitarios y actualmente no forman parte de los sistemas tradicionales de reciclado.
¿El papel de cocina usado sirve?
Si solo tiene agua, puede compostarse.
Si tiene aceite, grasa, productos de limpieza o químicos, debe ir a la basura.
¿Las servilletas usadas?
Depende.
Si solamente tienen restos de comida, pueden incorporarse al compost.
Si contienen productos de limpieza o sustancias químicas, no.
¿Qué pasa con el papel de diario?
Es completamente reciclable.
También sirve para compostar siempre que no tenga papel plastificado.
¿Los tickets del supermercado?
Muchos se sorprenderán con esta respuesta.
La mayoría de los tickets están fabricados con papel térmico.
Ese papel no debe reciclarse ni compostarse porque contiene sustancias químicas especiales.
Va a la basura común.
¿Los envases de yogur o queso crema?
Sí se reciclan.
Pero primero hay que vaciarlos y enjuagarlos.
No hace falta dejarlos impecables, simplemente sin restos de alimento.
¿Las botellas de plástico?
Sí.
Lo ideal es sacarles el líquido, aplastarlas y volver a colocarles la tapa para que ocupen menos lugar durante el transporte.
¿Las tapas también?
Sí.
Muchas veces incluso se reciclan por separado.
Nunca está de más guardarlas aparte si en nuestra localidad existe alguna campaña solidaria.
¿Las latas?
Sí.
Latas de gaseosa, cerveza y conservas son completamente reciclables.
Conviene enjuagarlas para evitar malos olores.
¿El vidrio?
Sí.
Botellas y frascos pueden reciclarse prácticamente de manera infinita.
Lo único importante es que estén vacíos.
En cambio, espejos, vasos de cristal, cerámicas o focos generalmente requieren tratamientos diferentes y no deben mezclarse con el vidrio común.
¿Qué hacemos con el film plástico?
Aquí aparece una de las dudas más frecuentes.
El film que envuelve alimentos, el nylon de los paquetes o las bolsas muy finas son materiales difíciles de reciclar.
En muchas ciudades todavía no existe un circuito para recuperarlos.
Si están muy sucios deben ir a la basura.
Si están limpios, algunas cooperativas o programas específicos los reciben, por lo que conviene consultar en cada localidad.
Lo mismo ocurre con los envoltorios metalizados de golosinas, paquetes de snacks, sobres de café o alimento para mascotas.
Generalmente no son reciclables porque están fabricados con varias capas de distintos materiales imposibles de separar industrialmente.
¿Las cajas de leche o jugo?
Sí.
Aunque parezcan cartón, en realidad tienen varias capas.
Pueden reciclarse en los lugares donde exista tecnología para hacerlo.
Lo ideal es vaciarlas, enjuagarlas y aplastarlas.
¿Qué cosas podemos compostar?
Muchísimas más de las que imaginamos.
Restos de frutas.
Verduras.
Yerba mate.
Saquitos de té.
Café.
Cáscaras de huevo trituradas.
Hojas secas.
Pasto.
Flores marchitas.
Ramitas finas.
Papel de cocina limpio.
Servilletas de papel con restos de alimentos.
Todo eso puede convertirse en un excelente abono para nuestras plantas.
En cambio, es recomendable evitar colocar carne, pescado, huesos, quesos, aceites, alimentos cocidos en grandes cantidades, excrementos de perros y gatos, cenizas de carbón o materiales plásticos.
Estos residuos generan malos olores, atraen insectos o dificultan el proceso.
Un dato muy interesante es que aproximadamente la mitad de los residuos que producimos en nuestros hogares son orgánicos.
Eso significa que, si compostáramos correctamente, podríamos reducir enormemente la cantidad de basura que enviamos todos los días al relleno sanitario.
Y aquí quiero hacer una reflexión final.
Muchas veces creemos que reciclar es responsabilidad del municipio o de las cooperativas.
Pero la realidad es que ellos hacen el último paso.
El primero lo hacemos nosotros.
Si mezclamos restos de comida con cartón, papel y plástico, ese material pierde valor e incluso puede terminar directamente enterrado.
En cambio, cuando separamos correctamente, estamos ayudando a reducir la contaminación, ahorrar recursos naturales, disminuir emisiones de gases de efecto invernadero y, además, colaborar con cientos de trabajadores que viven del reciclado.
No hace falta ser ambientalista para empezar.
Alcanza con incorporar pequeños hábitos.
Tener dos tachos en casa.
Lavar rápidamente un envase.
Separar los orgánicos para hacer compost.
Preguntarnos antes de tirar: “¿esto realmente es basura?”.
Porque muchas veces descubrimos que no.
Reciclar no consiste en hacer cosas extraordinarias.
Consiste en hacer correctamente cosas muy simples, todos los días.
Y cuando miles de personas hacen esas pequeñas acciones al mismo tiempo, el impacto es enorme.
Nos encontramos el próximo sábado para aprender juntos a compostar, sin importar el espacio físico de que tengas.





















