La cosecha récord que atraviesa el sector agropecuario argentino vuelve a poner en evidencia un problema estructural que productores, transportistas y empresarios del rubro vienen denunciando desde hace años: el grave deterioro de las rutas utilizadas para trasladar granos hacia los principales puertos del país.
En medio de un intenso movimiento de camiones, imágenes registradas en distintos corredores viales muestran pozos profundos, banquinas deterioradas y tramos prácticamente destruidos que complican la circulación y aumentan el riesgo de accidentes.
“Están detonadas”, resume uno de los testimonios recogidos reflejando el malestar generalizado entre quienes diariamente recorren las rutas vinculadas al circuito productivo.
La situación se vuelve especialmente crítica durante los meses de cosecha, cuando miles de vehículos pesados incrementan la presión sobre una infraestructura vial que, según denuncian desde el sector, no recibió las obras necesarias para acompañar el crecimiento de la actividad agroexportadora.
El contraste entre producción récord e infraestructura deteriorada
La paradoja que remarcan distintos actores del sector es evidente: mientras el campo vuelve a posicionarse como uno de los motores económicos más importantes del país, gran parte de la infraestructura vial utilizada para sostener esa actividad presenta un marcado deterioro.
“Sale una cosecha histórica, pero las rutas no acompañan”, señalan desde el ámbito agropecuario, donde crece el reclamo por inversiones urgentes en obras viales estratégicas.
