La previa del clásico santafesino de reserva empieza a tomar temperatura, pero lejos de llegar en plenitud, tanto Colón como Unión arriban con dudas y la obligación de reaccionar. La novena fecha del Torneo Apertura Proyección dejó señales que encienden alarmas en ambos lados de la ciudad.
En el caso del Sabalero, la preocupación es cada vez más evidente. El equipo volvió a tropezar, esta vez en condición de local, al caer 2-0 frente a Independiente en un partido donde nunca logró hacer pie. Desde el arranque se lo vio incómodo, sin claridad ni peso ofensivo, y terminó cediendo ante un rival que supo aprovechar sus momentos.
Los goles de Tomás Parmo y Nahuel Junco sentenciaron un encuentro que dejó a Colón con más preguntas que respuestas. La derrota no solo duele por el resultado, sino también por lo que refleja en la tabla: apenas siete puntos y una ubicación comprometida, muy cerca del fondo de la Zona B. Además, ya son dos partidos consecutivos sin triunfos, una racha que golpea en lo anímico.
Del otro lado, Unión tampoco logró despegar. Su visita a Tigre terminó en un empate sin goles que dejó sensaciones tibias. Si bien el equipo mostró orden, le faltó profundidad para romper un partido cerrado, donde predominó la fricción y escasearon las situaciones de riesgo.
El 0-0 en el predio de Tigre le permitió sumar, pero no acortar distancias con los puestos de clasificación. Con 11 unidades, el Tatengue sigue lejos del líder Vélez y necesita empezar a sumar de a tres si quiere meterse en la pelea por los playoffs.
En este contexto, el clásico del próximo miércoles 22 en el 15 de Abril aparece como mucho más que un partido. Para Colón, representa la oportunidad de cortar la racha negativa y reencauzar su camino. Para Unión, puede ser el impulso necesario para acercarse a los puestos de privilegio y ganar confianza en el tramo decisivo.
