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Opinión

Pensar el avance de la derecha

— Ricardo Mascheroni

JUEVES 13 DE OCTUBRE DE 2022

Creo haber leído algo parecido a lo siguiente: “HAY QUE LEER EL MUNDO, PARA SABER QUÉ ESLO QUE PASA EN TU PUEBLO”; y tengo la convicción que este sabio concejo, ha sido olvidado o no se practica, por gran parte de los actores políticos actuales en distintas latitudes.

ALGO ESTA PASANDO, QUE NO ESTAMOS ENTENDIENDO.

Analizando lo que ocurre en el mundo, podemos deducir que el éxito y el avance de la derecha, es proporcional a la necedad y el retroceso del progresismo. Los medios de comunicación dominantes profundizan esa situación. Sólo aquellos Estados que mantienen cierto grado de control sobre los mismos, o que los gobiernos de derecha han sido desastrosos, se han podido sustraer a esas tendencias.

LA VIEJA DAMA INDIGNA: No hay dudas, que la UE, a la que desde hace un tiempo designo de esa manera, está crujiendo y tiene síntomas de descomposición avanzados, cuando hasta no hace mucho, se erigía como un nuevo faro del pensamiento que parecía alumbrar buenos vientos de cambio.

En tal sentido Hungría, Francia, Suecia e Italia son un ejemplo de lo que pasa, en que la social democracia no ha resuelto los problemas de la gente y discute cuestiones que están alejadas de sus prioridades, lo que provoca descreimiento y voto bronca.

España, no le va a la zaga, en el que el crecimiento de VOX se inscribe en la misma tendencia.

Producto del internacionalismo vacuo e intereses parciales y mezquinos, las élites “progresistas” han empujado a muchas naciones a aceptar las reglas impuestas por los EE.UU. en lo social, cultural, económico y militar, agravado por las tendencias comunicacionales de los medios y el oportunismo de las ultraderechas, que pescan a río revuelto.

Junto a la insatisfacción y frustración de amplios sectores, el miedo al futuro y la pérdida de valores, hacen el resto, beneficiando a los partidos de raigambre neonazis y fascistas.

También dejan sus huellas, en la confusión de ideas, la injerencia destemplada sobre la familia y la religión, que son cuestiones anidadas profundamente en las tradiciones y sentimientos de muchos pueblos, que no se pueden avasallar irresponsablemente, producto de paradigmas "modernistas”.

Uno puede observar sin profundizar, que dichas transgresiones no cuentan con el acompañamiento social y que la apatía, la anomia y en muchos casos los silencios son un síntoma preocupante. Como diría un amigo, no se hacen revoluciones de pico, sin consentimiento social.

Veamos dos ejemplos: En Rusia un país hasta no hace mucho tiempo, colectivista y profundamente anticlerical, Putin ha cimentado su liderazgo a partir del fortalecimiento de la familia y de una gran amplitud y tolerancia hacia las creencias religiosas y la Iglesia Ortodoxa, hechos que ha vinculado centralmente a la idea de Patria.

Por su parte en Italia, Giorgia Meloni, ha sacado del olvido a las huestes mussolinistas para regresar al poder, con la simple consigna de: "Soy mujer, soy italiana, soy cristiana y todo esto nadie me lo sacará" y la defensa de la “familia natural”.

En un ejemplo y otro, cada uno de nosotros podrá hacer todas las valoraciones que les parezcan, a favor o en contra, pero eso no opaca la realidad, nos guste o no.

En nuestra región las cosas no están mejores, como se puede apreciar en Perú, Brasil, Uruguay y lo que estamos presenciando en nuestro país.

En esa dirección valen las reflexiones que en tal sentido ha hecho, después de recibir el mazazo del NO a la nueva constitución, el presidente progresista Gabriel Boric, de Chile, que ha puntualizado: “no puedes ir más rápido que tu gente. He dicho esto antes, pretender estar adelantado a tu época es una forma elegante de estar equivocado” y afirmó “Sabemos que los cambios no ocurren del día a la noche, tenemos que ir un poco más lento. Eso está bien.”

“Tenemos que aprender de historia, de historia chilena, de historia mundial”. Hacía referencia a la cuestión de las patrullas extraviadas.

Por su parte Diana Johnstone el 20/06/2010, en un artículo titulado “Porqué la intelectualidad francesa odia a Chomsky.” Decía algo, que salvando las diferencias, de lugar y de tiempo,  también es para pensar: “El centroizquierda dominante ha abandonado tanto las cuestiones económicas como el antimilitarismo en favor de una ideología de los derechos humanos más preocupada por el Dalai Lama (por el que Francia nada puede hacer) que por la desindustrialización del país. La izquierda de los derechos humanos ha abandonado en gran medida la política económica a la UE y la política militar a la OTAN y su patrón, los Estados Unidos.

George Orwell’s, un ateo militante, autor de dos libros geniales: 1984 y Rebelión en la Granja, reconocía: “que no se puede enseñar a los niños a ser buenos, sino creen en Dios”.    

Aclaro por las dudas que no estoy afirmando nada, simplemente doy algunas hipótesis para la reflexión.

*El autor del artículo es docente y columnista del programa Entre Mate y Mate, que se emite los sábados en la mañana de LT9. 

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