El Juez Civil y Comercial de Rafaela, Marcelo Gelcich, declaró la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, con continuidad de la explotación y venta de la empresa en marcha.
Lo resolvió este miércoles en un fallo de 49 páginas, donde hace un repaso del concurso preventivo que se inició en febrero de 2025, cuando SanCor se presentó voluntariamente para intentar llegar a un acuerdo con sus acreedores y evitar la quiebra.
Durante el año pasado la situación fue empeorando. Según el juez, la empresa dejó de pagar sueldos (llegó a deber más de 5 meses de salarios), impuestos, proveedores y obras sociales. Por tal motivo, el magistrado tuvo que designar una coadministradora judicial (una contadora externa) porque SanCor no daba información y no cumplía sus obligaciones.
En marzo de este año se verificaron las deudas y el pasivo total reconocido es de miles de millones de pesos y más de USD 86 millones (de los cuales USD 51,8 millones son de un fondo de inversión y USD 34,4 millones de otro). Además, hay deudas con ARCA/AFIP, provincia, municipios y 1.063 trabajadores.
Ante este panorama, en abril el Consejo de Administración de SanCor reconoció formalmente que no puede pagar sus deudas ni hacer ninguna propuesta a sus acreedores. Por eso, pidió su propia quiebra, a lo que se hizo lugar con este fallo.
Por qué no se intentó salvar la empresa
El propio juez explica en su fallo que la ley prevé un mecanismo por el cual un tercero puede tomar el control de una empresa en crisis y hacerse cargo de sus deudas. Pero el magistrado concluyó que no aplica en este caso por dos razones principales:
- Forma jurídica: SanCor es una cooperativa, y la ley cooperativa no permite que un tercero
externo se quede con las “cuotas sociales” como sí ocurre con una sociedad anónima. - No hay empresa rescatable: La deuda supera ampliamente el valor de los activos, la
actividad industrial es muy reducida, la cooperativa dejó de procesar leche propia en
volúmenes significativos.
Qué significa la quiebra- El juez Gelcich indicó que la quiebra no implica el cierre inmediato de Sancor. En este sentido, el juez ordenó que las plantas que están operando (principalmente mediante contratos de fazón) sigan funcionando transitoriamente, para proteger a los 914 trabajadores que aún están empleados; y para vender la empresa (o sus plantas) en funcionamiento, lo que vale mucho más que vender maquinaria parada.
- Ahora los bienes de SanCor son incautados por los síndicos y deben ser conservados en el mejor estado posible, para el momento próximo de su venta.
- Además se convocará a interesados para comprar las plantas industriales (en conjunto o por separado), a través de una licitación.
El estado de las deudas
Al momento de la quiebra, Sancor debe en salarios (mayo 2025 – enero 2026) $12.788 millones: y en materia prima, energía, etc. $13.313 millones. La deuda crece a una tasa de aproximadamente $3.000 millones por mes.
“En lo que toca a este órgano judicial, en adelante, la prioridad será la que impone la Ley 24.522: satisfacer en la mayor medida posible el interés de los acreedores. A nadie se le oculta el valor de mercado que hoy sigue teniendo la marca, lo cual es fundamento cierto de reales expectativas sobre la posible venta de la misma (es un activo separado e independiente de las plantas industriales) a valores significativos. Pero lo que quisiera resaltar -por si a alguien se le escapa- es que el sustento de la marca es ciertamente humano: son los trabajadores, comprometidos hasta postergar lo necesario para sus familias -sabiendo que no cobrarán el sueldo entero a fin de mes-, los que han permanecido trabajando con el compromiso e ingenio necesarios en medio de esta crisis, sosteniendo con éxito la calidad, característica principal de la marca” sostuvo el juez en el fallo.






















