La Escuela N° 1341 “Julio Rubén Cao”, en el norte de la ciudad de Santa Fe, se ha convertido en el blanco constante de la delincuencia. En apenas una semana, el establecimiento sufrió cuatro robos que dejaron a la institución sin elementos básicos para enfrentar el frío y el calor, además de generar un clima de miedo generalizado entre los alumnos.
“Es mucha preocupación. En cinco días hubo cuatro robos”, relató una madre referente de la institución en diálogo con LT9. Según detalló, el impacto emocional en los niños es alarmante: “No es lindo venir a buscar a tu hijo y que te diga ‘mamá, entraron a robar, se llevaron los ventiladores’. Les genera mucho miedo ver las cosas rotas y encontrar personal policial cada vez que ingresan”.
Fallas en la seguridad y el reclamo por “zona liberada”
Los delincuentes utilizan los techos como vía de entrada, llevándose ventiladores y caloventores con total impunidad. A pesar de que se había pactado una custodia policial nocturna, los padres denunciaron que el compromiso se diluyó rápidamente. “La primera noche se quedaron, pero anoche ya no hubo ningún móvil. Dicen que no ven nada, pero si te parás al costado de la escuela, se ve a alguien saliendo por el techo con un ventilador. No vienen porque no quieren”, sentenció la referente.
Ante la falta de respuestas efectivas, un grupo de padres se autoconvocó en las puertas del establecimiento para exigir soluciones. Durante la manifestación, un comisario informó que se dispondrá una consigna policial interior de manera excepcional durante este fin de semana, con un efectivo permanente dentro del edificio hasta el lunes por la mañana.
Un escenario de desprotección
La situación en la Escuela Cao no es aislada, pero la saña de esta semana ha desbordado la paciencia de las familias. Mientras que en gestiones anteriores se había logrado instalar sistemas de seguridad más robustos, hoy la comunidad siente que el edificio está a merced del vandalismo.
Por estas horas, los directivos evalúan los pasos a seguir mientras los padres exigen que la custodia no sea solo un “parche” de fin de semana, sino una medida permanente que garantice que sus hijos puedan estudiar en un lugar seguro y equipado.






















