La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central anunciada por el presidente Javier Milei abrió el debate sobre el rol de la autoridad monetaria, su independencia del poder político y los límites al financiamiento del Estado.
En ese marco, la contadora pública nacional Liliana Dillon, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral y vicerrectora de la UNL, analizó los alcances del proyecto en diálogo con Amanecer no es poco.
Dillon explicó que la Carta Orgánica del Banco Central, vigente desde 1935, atravesó distintas modificaciones a lo largo de la historia argentina. “Esta reforma de la Carta Orgánica, para quienes miramos la economía desde una perspectiva histórica, es una más. No es una reforma inaudita de algo que jamás se haya hecho”, sostuvo.
Según detalló, los cambios planteados por el Gobierno se concentran en algunos aspectos específicos, entre ellos la elección y remoción de autoridades del organismo y, principalmente, las limitaciones a sus funciones operativas.
El límite al financiamiento del Tesoro y la emisión monetaria
Uno de los puntos centrales de la iniciativa oficial es prohibir que el Banco Central pueda financiar al sector público. Dillon explicó que ese mecanismo fue utilizado en distintos momentos de la historia argentina y que puede tener consecuencias inflacionarias cuando se emite dinero para cubrir déficits.
“Si tengo déficit como sector público tengo diferentes formas de financiarlo: una es con la venta de activos, otra es colocando deuda y otra es a través del financiamiento del Banco Central”, explicó.
En ese sentido, remarcó que “cuando el Banco Central emite pesos que van a circulación y no hay una actividad económica que los pueda sostener, eso aumenta los precios y puede generar inflación”.
La especialista aclaró, sin embargo, que actualmente el Banco Central no está utilizando esa herramienta para financiar el déficit. “Hoy el control de la inflación no pasa por ese financiamiento. Es una medida que ordena, que mira hacia adelante, pero que hoy no genera un impacto inmediato”, indicó.
En lo que refiere a las funciones del Banco Central, Dillon remarcó que su rol va mucho más allá de la emisión monetaria. Señaló que la entidad también cumple una tarea clave en la regulación y supervisión del sistema financiero. “Es el banco más importante de todos porque nos da la garantía de que los bancos comerciales en los que operamos tengan buenos indicadores que nos permitan seguir confiando”, afirmó.
Independencia del Banco Central y desafíos hacia adelante
En relación con la autonomía de la autoridad monetaria, explicó que la independencia del Banco Central es un esquema presente en distintos países y que busca separar la política monetaria de las decisiones fiscales del Gobierno. Según señaló, esto permite que la entidad pueda enfocarse en preservar el valor de la moneda y contribuir a la estabilidad macroeconómica.
“Cuanto más fuerte sea la independencia del Banco Central, más va a permitir que la política monetaria vaya por un lado y la política específica de un plan de gobierno vaya por otro”, sostuvo.
En esa línea, comparó la situación argentina con otros países de la región y señaló que la estabilidad institucional es un factor clave. “Uno ve Perú con sus crisis políticas y no repercuten en la economía, Brasil lo propio”, ejemplificó.
De todos modos, Dillon advirtió que una reforma normativa por sí sola no garantiza resultados. “Hay que sostener la reforma con hechos concretos. Esto ya fue encarado en varias oportunidades con diferentes reformas de la Carta Orgánica y después no se pudo sostener”, explicó.
Para la especialista, el éxito del nuevo esquema dependerá de la coherencia de las políticas económicas. “Después hay que sostener esta decisión con una coherencia fiscal y con una coherencia cambiaria”, concluyó.





















