Puertas adentro, el Colón de Ezequiel Medrán se construye mucho más allá de lo que se ve los fines de semana. En Magazine Deportivo, el entrenador abrió una ventana al día a día del plantel, donde los pequeños detalles, los liderazgos y la convivencia terminan moldeando el rendimiento colectivo.
En ese universo cotidiano, la figura de Federico Lértora sobresale con fuerza. No solo por lo que entrega dentro de la cancha, sino por su peso en el grupo. “Es clave la experiencia de referentes como Lértora, Barrios y Rasmussen que acompañan las decisiones”, destacó Medrán, marcándolo como una pieza central en el engranaje del equipo.

El mediocampista, identificado profundamente con el club, aparece como una especie de extensión del cuerpo técnico dentro del campo. Ordena, equilibra y transmite. Pero también educa desde el ejemplo: hábitos, compromiso y lectura del juego. En un plantel con caras nuevas y en construcción, su presencia resulta determinante para sostener la identidad.
“Busco rendimiento, no me caso con un sistema”, aclaró el DT ante las lecturas externas que asocian su equipo a un esquema más conservador cuando Lértora comparte mitad de cancha con Muñoz y Antonio. Sin embargo, lejos de limitar, esa estructura potencia al resto: “Nos dan equilibrio para que otros puedan soltarse”.
Ese equilibrio también se construye en lo cotidiano. “Le damos mucha importancia al cuidado: alimentación, gimnasio, kinesiología. Los referentes marcan el camino y los más jóvenes aprenden mirando”, explicó Medrán. Y en ese rol formador, otra vez aparece Lértora como bandera.
El vestuario, mientras tanto, se nutre de rituales simples que fortalecen el grupo. El mate va y viene —“el profe y el Cati Protti son los llevadores oficiales”, contó— y la música tiene dueño: “Lucas Cano maneja el parlante, tiene de todo… mucho ruido”, bromeó el entrenador.
En cuanto a lo futbolístico, el equipo también se apoya en nombres que van encontrando su lugar. Alan Bonansea se consolida como referencia ofensiva, mientras que Ignacio Antonio empieza a destacarse con goles que, según Medrán, son fruto del trabajo: “Sabíamos que iba a tener su oportunidad si cargábamos bien el área”.
Las jugadas preparadas y la versatilidad también forman parte del sello del DT. “A veces en los entrenamientos ponemos a Olmedo de volante central o a Beltrán en distintas posiciones. Lo importante es la predisposición”, explicó. Y valoró un síntoma claro de grupo: “Cuando los suplentes festejan como propios los triunfos, eso dice mucho”.
Pero no todo es armonía. En el arco, Colón deberá reacomodarse tras la baja de Matías Gudiño, quien sufrió un traumatismo y no estará disponible. “Lo más importante es su salud, tiene que recuperarse tranquilo”, señaló Medrán.
Ante ese escenario, Tomás Paredes se perfila como reemplazante. El entrenador confía en su evolución: “Entendió la exigencia, está comprometido y viene creciendo. Tiene condiciones y confianza. Si le toca, lo vamos a acompañar”.
En definitiva, el Colón de Medrán se apoya en una idea clara: construir desde adentro hacia afuera. Con líderes que marcan el camino, como Lértora, y un grupo que se fortalece en cada detalle cotidiano. “Tenemos que dejar el ego de lado y trabajar por el escudo”, cerró el DT, sintetizando el espíritu de un equipo que busca identidad y solidez desde su corazón.






















