El suicidio es un problema de salud pública que crece de manera sostenida y preocupa especialmente por su impacto en jóvenes. Así lo advirtió Néstor Martínez, suicidólogo y coordinador de grupos de ayuda mutua, quien remarcó la necesidad de hablar del tema con responsabilidad y fortalecer la prevención.
Martínez llegó a formarse en este tema luego del suicidio de su hijo de 26 años en enero de 2024. “Era un chico que estudiaba, trabajaba, hacía deporte, tenía amigos. Y sin embargo, nadie pudo detectar las señales” relató.
En diálogo con “Qué temprano que arrancaste”, Martínez describió a la situación como preocupante y que en la provincia de Santa Fe, el 60% de los suicidios se concentran en el departamento La Capital. Y que el 25% corresponde a jóvenes de entre 15 y 30 años. También señaló que a nivel global el fenómeno crece y que hay un suicidio cada 40 segundos.
El especialista explicó que no hay una única causa, sino múltiples factores que pueden confluir, como los problemas de salud mental, el consumo de sustancias, la violencia intrafamiliar, las situaciones económicas y la falta de contención. “Siempre hay un detonante, pero viene de un proceso largo” señaló.
En otro tramo del reportaje, Martínez repasó la importancia de estar atentos a los cambios en el entorno cercano. En este sentido, enumeró el aislamiento social, las alteraciones en la rutina, el encierro prolongado, y los cambios en el estado de ánimo
Consultado sobre las claves para ayudar a las personas cercanas, el suicidólogo lo sintetizó en tres pilares fundamentales: escuchar, no juzgar y validar lo que siente. Y advirtió que uno de los errores más frecuentes es minimizar lo que le pasa a las personas cercanas.
“El suicidio es prevenible y previsible, aunque no siempre evitable” aclaró Martinez, quien recordó que en Argentina existen líneas de asistencia para personas en crisis, como el 135 (Centro de Asistencia al Suicida) y los servicios de salud mental en hospitales y centros de salud.






















