En el marco de la jornada nacional de visibilización y protesta “La Universidad no se apaga”, la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral presentó un informe técnico que analiza la evolución del financiamiento universitario y el deterioro del salario docente en comparación con otros sectores de la economía.
El informe muestra que entre 2023 y 2025 el financiamiento universitario registró una caída real del 28,9%, en un contexto en el que más del 87% del presupuesto se destina a salarios. En el caso de la UNL, el 96% de los recursos que recibe del Tesoro Nacional se destinan a este concepto. Esta situación impactó de manera directa en los ingresos del sistema: el salario docente perdió aproximadamente un 35,7% de su poder adquisitivo y hoy se ubica muy por debajo de su valor real respecto de diciembre de 2023.
A su vez, el estudio advierte un rezago creciente frente a otros sectores, tanto públicos como privados. La magnitud de la pérdida se refleja en los ingresos actuales: hoy los salarios docentes se ubican muy por debajo de los niveles necesarios para sostener su poder adquisitivo, consolidando una brecha que se amplía con el tiempo.
“Lo que estamos viendo es un deterioro sostenido del salario universitario que lo va alejando cada vez más de otros sectores de la economía. Hoy un docente cobra apenas una parte de lo que debería percibir para sostener su poder adquisitivo. Este informe pone en números esa pérdida y permite dimensionar su impacto real en el sistema universitario”, señaló la decana de la FCE-UNL y vicerrectora de la UNL, Liliana Dillon.
El trabajo también analiza escenarios a futuro. De cumplirse la ley vigente, los salarios deberían recomponerse en un 55,5% para recuperar su poder adquisitivo. Sin embargo, el informe advierte que, de avanzar el nuevo proyecto del Ejecutivo, esa recuperación no solo no se alcanzaría, sino que la pérdida podría profundizarse, consolidando salarios que representarían apenas entre el 64% y el 67% del nivel que deberían tener.
“Cuando se deteriora el salario docente, no solo se afecta a quienes trabajan en la universidad, sino también la calidad del sistema en su conjunto. La universidad pública necesita condiciones que permitan sostener su funcionamiento, su capacidad académica y su rol en el desarrollo del país”, afirmó Dillon.





















