El caso por la muerte de Ángel López sumó en las últimas horas un nuevo elemento judicial luego de que el análisis histopatológico confirmara que el niño de 4 años padecía neumonía al momento de fallecer. Sin embargo, desde la querella remarcaron que esa condición preexistente no modifica la acusación por homicidio agravado contra los imputados.
El abogado querellante Roberto Castillo explicó que el informe debe interpretarse en conjunto con la autopsia preliminar, la cual estableció que la causa de muerte estuvo vinculada a los 22 impactos detectados en la cabeza del menor.
Según sostuvo el letrado, la enfermedad respiratoria colocaba al niño en una situación de mayor vulnerabilidad física, pero no elimina la responsabilidad penal derivada de la agresión. “Una persona con neumonía puede vivir y tratarse, pero si recibe 22 golpes en la cabeza el desenlace puede ser fatal”, señaló.
Además, Castillo denunció que existe un intento de instalar públicamente la idea de que el menor murió exclusivamente por la neumonía. En ese sentido, afirmó que la querella considera que se busca “manipular el relato” alrededor del caso.
La investigación también analiza un posible contexto de abandono y maltrato previo. Según trascendió, el niño habría sido expuesto a bajas temperaturas y no habría recibido atención médica adecuada pese a su cuadro respiratorio.
La querella ratificó que continuará sosteniendo la imputación por homicidio agravado para ambos acusados y remarcó que la enfermedad preexistente “solo agrava el nivel de vulnerabilidad” en el que se encontraba el menor al momento de la golpiza.





















