Apenas 11 días después de la final entre España y Argentina, el presidente de la FIFA avanzó con un nuevo proyecto para modificar el modelo de negocios del organismo: crear una empresa que concentre la gestión comercial de la Copa del Mundo y otros torneos, con el objetivo de vender un 20% de esa sociedad a inversores privados por unos US$4.200 millones.
El rechazo
La iniciativa encontró un rechazo unánime por parte de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y de sus 55 federaciones miembro, que cuestionaron la posibilidad de abrir la propiedad de las principales competiciones del fútbol mundial al capital privado.
Como medida de presión, la UEFA anunció que ninguna de las selecciones afiliadas participará en torneos organizados por la FIFA mientras la propuesta continúe vigente, profundizando el enfrentamiento entre ambos organismos.
El comunicado
En un comunicado, la entidad europea sostuvo que “el fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico” y afirmó que las decisiones sobre las competencias internacionales deben permanecer bajo el control de las instituciones deportivas y no responder a intereses de inversores privados.
Además, fue categórica al referirse al futuro de la Copa del Mundo: “La Copa del Mundo pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta”.
La disputa marca un nuevo capítulo en las tensiones entre la UEFA y la FIFA sobre el rumbo del fútbol internacional. Mientras el organismo que preside Gianni Infantino apuesta por incorporar capital privado para potenciar el negocio de sus competiciones, la confederación europea sostiene que una medida de este tipo pondría en riesgo la independencia y el modelo de gobernanza del deporte.





















