Corría el mes de octubre del año 1996 en Valparaíso, cuando las autoridades del ente portuario chileno invitaron a la delegación oficial de la provincia de Santa Fe encabezada por Jorge Obeid, a una navegación a través de los estratégicos canales de salida al Pacífico.
La recorrida formaba parte de la agenda planeada en el marco de un itinerario con base en Santiago de Chile, donde Santa Fe presentó un stand institucional en FISA 96, la Feria Internacional de Santiago.
El contexto histórico y geopolítico resultaba propicio tanto en el plano externo como a nivel doméstico.
Por un lado, el fin de la Guerra Fría empezaba a transformar la agenda de las relaciones internacionales, y al mismo tiempo en que se distendía la cuestión de la seguridad nacional, se abría paso al surgimiento de otros actores internacionales distintos del Estado Nación, permitiendo –la por entonces incipiente– incursión directa de actores subnacionales en la arena externa.
Para el caso argentino, conviene destacar además la incorporación del Artículo 124 a la Constitución Nacional, como un aspecto clave de la expansión del accionar internacional tanto de las provincias como de municipios.
Santiago de Chile y Valparaíso como antecedentes tempranos de una estrategia consolidada en el tiempo
Desde una mirada retrospectiva sobre la internacionalización de Santa Fe, se desprende que durante la última década del siglo XX, su rol como actor internacional se vio caracterizado fundamentalmente por una dinámica cuyo acento estuvo puesto en el comercio, buscando favorecer la colocación de productos en un mercado externo en expansión.
Con ese objetivo, en el año 1995, el entonces denominado Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio de la Provincia (MAGIC), había implementado el “Programa de desarrollo sistemático de las exportaciones” basado en la articulación del Estado santafesino con las cámaras empresarias, y en la participación de firmas santafesinas en ferias internacionales, en las cuales el Estado santafesino afrontó los costos para acceder a los respectivos stands.
El programa significó un instrumento que sirvió para dar inicio a un proceso que se fue intensificando y ampliando con un número cada vez mayor de destinos, y entre esas misiones de la primera etapa se cuenta el ya mencionado viaje a Chile, con numerosas actividades que incluyeron una reunión en la embajada argentina en Santiago, la participación en FISA, y una reunión en el puerto de Valparaíso con representantes de la zona franca de Iquique.





















