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Internacionales

Uruguay padece una de sus peores crisis hídricas en 70 años. Protestas por la falta de agua embotellada

Góndolas semivacías de agua embotellada en los comercios, protestas en las calles en defensa del recurso y perforaciones de pozos en medio de parques verdes de Montevideo, algunas de las nuevas acciones debido al déficit hídrico
LUNES 05 DE JUNIO DE 2023

Góndolas semivacías de agua embotellada en los comercios, protestas en las calles en defensa del recurso y perforaciones de pozos en medio de parques verdes de Montevideo: esas imágenes eran impensadas hasta hace unos meses en Uruguay, que vive una de sus peores crisis hídricas de los últimos 70 años. 

Según la empresa estatal del sector, el 23 de junio se estima como fecha de caducidad para el suministro de agua potable para el área metropolitana, donde vive la mayor parte de la población, pero el presidente Luis Lacalle Pou trató de llevar tranquilidad en las últimas horas y aseguró que "el suministro no se va a suspender". 

Por la crisis en las reservas -atribuida a la sequía- el gobierno decidió mezclar el agua dulce con agua del estuario del Río de la Plata y elevar así sus niveles de sodio y de cloruros en el proceso de potabilización. 

En las canillas de la ciudad el agua sale y sabe salada. Se terminó aquello de lo incoloro e insípido, repetido hasta el cansancio en las aulas escolares. Y lo que es peor, las sociedades médicas y la Facultad de Medicina alertaron a la población sobre los riesgos para la salud que apareja la salinidad del agua de las canillas, sobre todo a las personas con enfermedades crónicas. 

El pasado viernes la empresa estatal de aguas (OSE) informó que detectó niveles de cloruro y de sodio más altos de lo permitido en una de sus principales líneas de bombeo hacia Montevideo. Se detectó un valor promedio de 448 miligramos por litro de sodio y 734 miligramos por litro en los cloruros, por encima de lo autorizado por el Ministerio de Salud Pública. 

El panorama es muy poco alentador frente al déficit hídrico y a las pocas reservas que quedan en la represa de Paso Severino, la principal fuente de agua dulce de la zona metropolitana, que se encuentra en unos mínimos que no se registraban desde mediados del siglo pasado. 

Las lluvias pronosticadas no hacen pensar a los ingenieros en un repunte rápido de las reservas de Paso Severino y de ahí la fecha del 23 de junio. Si no llueve, hay agua potable asegurada hasta ese día. 

Cruces políticos y protestas 

La crisis no ha estado exenta de polémicas políticas, con acusaciones cruzadas sobre responsabilidades. El opositor Frente Amplio asegura que dejó pronta en su última administración (2014-2020) la financiación de una segunda represa (Proyecto Casupá) para abastecer de agua potable al área metropolitana con un costo de 100 millones de dólares. 

Desde el gobierno se desechó esa idea y se planteó una iniciativa privada para extraer agua del Río de la Plata por 258 millones (proyecto Neptuno), que recién comenzaría a construirse el año próximo. 

En las últimas horas, la izquierda también presentó una propuesta para solicitar al Poder Ejecutivo la eliminación de impuestos para el agua mineral y sodas embotelladas, "hasta que el agua suministrada por OSE en área metropolitana sea considerada potable por el Ministerio de Salud Pública". 

En tanto, desde la central sindical de trabajadores PIT-CNT se pidió la exoneración de la tarifa de OSE para los sectores vulnerables y "un plan claro y concreto" para escuelas, hospitales y cárceles, además de la intervención en el mercado del agua embotellada. 

El gobierno no ha respondido a ninguno de los planteos. La ciudadanía se ha movilizado en contra del aumento de la salinidad en el agua. Primero de forma espontánea, con dos marchas hacia la Torre Ejecutiva y el Parlamento, convocadas por la Coordinación por el Agua, un colectivo de personas unidos para defender el agua, la tierra y la vida. 

La última movida congregó a cientos de personas, ya con el apoyo del PIT-CNT y el gremio de los trabajadores de OSE. La proclama de la movilización estuvo a cargo del sindicato de trabajadores y su discurso se enfocó en exigirle al Poder Ejecutivo y a la empresa estatal que presenten medidas para combatir la situación sanitaria y social que trajo la crisis del agua. 

La situación ha llevado a OSE a perforar en pleno corazón verde de Montevideo_ el Parque Batlle, zona donde se encuentra el mítico Estadio Centenario, amaneció con maquinaria pesada en búsqueda de agua potable. 

La intención es encontrar agua subterránea que pueda ser potabilizada para entregar a hospitales y centros de salud, con el fin de mantener el abastecimiento en medio de la sequía. Se realizaron al menos tres perforaciones de hasta unos 70 metros de profundidad. 

En algunos puntos ya se está extrayendo agua, aunque hay casos en los que el caudal no colmó las expectativas del servicio estatal. 

Aumentó el consumo de agua embotellada 

Frente a la crisis, los montevideanos comenzaron a racionalizar el uso del agua potable en sus hogares y al menos el 56% de la población de la capital dejó de consumir el agua suministrada por OSE, según una encuesta de Opción Consultores. 

El cambio de hábito disparó a niveles impensados la venta de agua embotellada en los comercios y supermercados. Según un informe de Scanntech, al que accedió Télam, en mayo se triplicó la venta de agua embotellada en relación al mismo mes del año anterior. 

Ese reporte sostiene que el mayor crecimiento se dio en el agua sin gas (se quintuplicó la venta), seguido de bidones (se triplicó su venta). Los uruguayos están destinando 30% más del presupuesto hogareño a la compra agua embotellada, según Scanntech. 

"Hemos limitado la venta de bidones (de seis litros) por persona", contó a esta agencia el responsable de un supermercado en Pocitos, una zona residencial de Montevideo. En los pequeños almacenes de barrio, el agua embotellada se vende en envases más pequeños (1,5 litros o 2 litros). "Llegan los packs (paquetes de seis) y se terminan a media mañana", relató Alberto, dueño de un autoservicio en el centro de la capital. El riesgo de quiebre de stock de agua embotellada por la alta demanda y la falta de un panorama llevó a la Intendencia de Montevideo a autorizar la comercialización de agua embotellada proveniente de otros puntos del país, por un período de seis meses. 

"Nunca imaginé que tuviéramos temor a tomar agua de la canilla", sostuvo la intendenta, Carolina Cosse. La cantidad excesiva de sodio en el agua de la canilla llevó a la Facultad de Medicina a pedir que no se agregue sal a los alimentos en los niños que están iniciando la alimentación semisólida o sólida (lactantes hasta 2 años), que se utilice agua mineral para la preparación de fórmulas de lactantes y a la población con mayor riesgo de ser hipertenso no conocido (mayores de 60 años) se recomendó controles de presión arterial periódicos,refleja la agencia Telam. 

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