Tras la polémica generada por la habilitación de Folarin Balogun para disputar los octavos de final del Mundial 2026 frente a Bélgica, la FIFA difundió un extenso comunicado para explicar los fundamentos jurídicos de la resolución
La FIFA decidió salir a responder públicamente a las críticas que despertó la habilitación de Folarin Balogun, quien puede disputar los octavos de final del Mundial 2026 a pesar de haber sido expulsado con tarjeta roja directa en el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Allí, apuntaron a los dichos de la UEFA y marcaron la cancha con la habitualidad de esta medida en sus federaciones.
En un comunicado oficial rubricado por el presidente del Comité Disciplinario, el organismo explicó paso por paso cómo fue el procedimiento y dejó en claro que la sanción deportiva nunca fue revocada, como interpretaron distintos sectores tras conocerse la resolución.
En ese sentido, el organismo comparó este mecanismo con lo que sucede en numerosas competiciones europeas, donde la revisión o suspensión de los efectos de una tarjeta roja forma parte de las herramientas disciplinarias habituales. Subrayó que dejar en suspenso una sanción prevista expresamente por el reglamento representa una solución más equilibrada que la anulación de una expulsión, algo que, según insistió, nunca ocurrió en el caso Balogun.
El delantero estadounidense había sido expulsado el pasado 1 de julio, a los 64 minutos del encuentro, luego de una revisión del VAR por una infracción considerada grave. Además, una vez finalizado el partido, volvió al campo de juego para celebrar la clasificación junto a sus compañeros, situación que también fue evaluada por la FIFA.
Por ese motivo, el Comité Disciplinario abrió un expediente por una presunta violación de los artículos 14 y 66 del Código Disciplinario, vinculados a la conducta de los jugadores y a las consecuencias derivadas de una expulsión.
Finalmente, en el día de ayer (5 de julio), Balogun fue declarado culpable de ambas infracciones y recibió una fecha de suspensión, aunque con ejecución condicional durante un año, además de una multa de USD 40.000, de la cual también fue considerada responsable solidaria la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
Sin embargo, el eje del comunicado estuvo centrado en explicar por qué el atacante pudo disputar el compromiso frente a Bélgica.
La FIFA remarcó que “el Comité Disciplinario no revocó la expulsión del árbitro al Sr. Balogun” y aclaró que “mantuvo la suspensión de un partido impuesta como consecuencia de la tarjeta roja”, por lo que la decisión no modificó el fallo arbitral ni eliminó la sanción prevista reglamentariamente.
El organismo precisó que lo único que resolvió fue la forma en que esa sanción debía cumplirse, haciendo uso del artículo 27 del Código Disciplinario, una norma que concede al Comité la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria cuando las circunstancias particulares del caso así lo justifican.
En consecuencia, la suspensión quedó en período de prueba durante un año. Esto significa que Balogun no debió cumplirla de inmediato, aunque la sanción permanece vigente y se activará automáticamente si durante ese plazo vuelve a cometer una infracción de naturaleza y gravedad similares, sumándose además a cualquier nueva pena que pudiera recibir.
La FIFA también rechazó los cuestionamientos sobre la legalidad de la medida y sostuvo que ni el Código Disciplinario ni el Reglamento del Mundial prohíben aplicar el artículo 27 en situaciones de este tipo. Incluso recordó que esta herramienta ya fue utilizada anteriormente durante las Eliminatorias para la Copa del Mundo 2026, por lo que no constituye un precedente aislado.
La clave de la resolución: la roja sigue vigente, pero la sanción quedó en suspenso
El punto central que la FIFA buscó despejar fue una confusión que se instaló apenas se conoció la habilitación del delantero estadounidense. La tarjeta roja nunca fue anulada ni el Comité Disciplinario modificó la decisión tomada por el árbitro durante el partido frente a Bosnia y Herzegovina.
Lo que hizo el organismo fue aplicar el artículo 27 del Código Disciplinario, una facultad que le permite suspender la ejecución de una sanción cuando entiende que existen circunstancias particulares que así lo justifican. En este caso, la pena quedó condicionada durante un período de prueba de un año.
La FIFA decidió salir a responder públicamente a las críticas que despertó la habilitación de Folarin Balogun, quien puede disputar los octavos de final del Mundial 2026 a pesar de haber sido expulsado con tarjeta roja directa en el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Allí, apuntaron a los dichos de la UEFA y marcaron la cancha con la habitualidad de esta medida en sus federaciones.
En un comunicado oficial rubricado por el presidente del Comité Disciplinario, el organismo explicó paso por paso cómo fue el procedimiento y dejó en claro que la sanción deportiva nunca fue revocada, como interpretaron distintos sectores tras conocerse la resolución.
En ese sentido, el organismo comparó este mecanismo con lo que sucede en numerosas competiciones europeas, donde la revisión o suspensión de los efectos de una tarjeta roja forma parte de las herramientas disciplinarias habituales. Subrayó que dejar en suspenso una sanción prevista expresamente por el reglamento representa una solución más equilibrada que la anulación de una expulsión, algo que, según insistió, nunca ocurrió en el caso Balogun.
El delantero estadounidense había sido expulsado el pasado 1 de julio, a los 64 minutos del encuentro, luego de una revisión del VAR por una infracción considerada grave. Además, una vez finalizado el partido, volvió al campo de juego para celebrar la clasificación junto a sus compañeros, situación que también fue evaluada por la FIFA.
Por ese motivo, el Comité Disciplinario abrió un expediente por una presunta violación de los artículos 14 y 66 del Código Disciplinario, vinculados a la conducta de los jugadores y a las consecuencias derivadas de una expulsión.
Finalmente, en el día de ayer (5 de julio), Balogun fue declarado culpable de ambas infracciones y recibió una fecha de suspensión, aunque con ejecución condicional durante un año, además de una multa de USD 40.000, de la cual también fue considerada responsable solidaria la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
Sin embargo, el eje del comunicado estuvo centrado en explicar por qué el atacante pudo disputar el compromiso frente a Bélgica.
La FIFA remarcó que “el Comité Disciplinario no revocó la expulsión del árbitro al Sr. Balogun” y aclaró que “mantuvo la suspensión de un partido impuesta como consecuencia de la tarjeta roja”, por lo que la decisión no modificó el fallo arbitral ni eliminó la sanción prevista reglamentariamente.
El organismo precisó que lo único que resolvió fue la forma en que esa sanción debía cumplirse, haciendo uso del artículo 27 del Código Disciplinario, una norma que concede al Comité la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria cuando las circunstancias particulares del caso así lo justifican.
En consecuencia, la suspensión quedó en período de prueba durante un año. Esto significa que Balogun no debió cumplirla de inmediato, aunque la sanción permanece vigente y se activará automáticamente si durante ese plazo vuelve a cometer una infracción de naturaleza y gravedad similares, sumándose además a cualquier nueva pena que pudiera recibir.
La FIFA también rechazó los cuestionamientos sobre la legalidad de la medida y sostuvo que ni el Código Disciplinario ni el Reglamento del Mundial prohíben aplicar el artículo 27 en situaciones de este tipo. Incluso recordó que esta herramienta ya fue utilizada anteriormente durante las Eliminatorias para la Copa del Mundo 2026, por lo que no constituye un precedente aislado.
La clave de la resolución: la roja sigue vigente, pero la sanción quedó en suspenso
El punto central que la FIFA buscó despejar fue una confusión que se instaló apenas se conoció la habilitación del delantero estadounidense. La tarjeta roja nunca fue anulada ni el Comité Disciplinario modificó la decisión tomada por el árbitro durante el partido frente a Bosnia y Herzegovina.
Lo que hizo el organismo fue aplicar el artículo 27 del Código Disciplinario, una facultad que le permite suspender la ejecución de una sanción cuando entiende que existen circunstancias particulares que así lo justifican. En este caso, la pena quedó condicionada durante un período de prueba de un año.
La FIFA decidió salir a responder públicamente a las críticas que despertó la habilitación de Folarin Balogun, quien puede disputar los octavos de final del Mundial 2026 a pesar de haber sido expulsado con tarjeta roja directa en el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Allí, apuntaron a los dichos de la UEFA y marcaron la cancha con la habitualidad de esta medida en sus federaciones.
En un comunicado oficial rubricado por el presidente del Comité Disciplinario, el organismo explicó paso por paso cómo fue el procedimiento y dejó en claro que la sanción deportiva nunca fue revocada, como interpretaron distintos sectores tras conocerse la resolución.
En ese sentido, el organismo comparó este mecanismo con lo que sucede en numerosas competiciones europeas, donde la revisión o suspensión de los efectos de una tarjeta roja forma parte de las herramientas disciplinarias habituales. Subrayó que dejar en suspenso una sanción prevista expresamente por el reglamento representa una solución más equilibrada que la anulación de una expulsión, algo que, según insistió, nunca ocurrió en el caso Balogun.
El delantero estadounidense había sido expulsado el pasado 1 de julio, a los 64 minutos del encuentro, luego de una revisión del VAR por una infracción considerada grave. Además, una vez finalizado el partido, volvió al campo de juego para celebrar la clasificación junto a sus compañeros, situación que también fue evaluada por la FIFA.
Por ese motivo, el Comité Disciplinario abrió un expediente por una presunta violación de los artículos 14 y 66 del Código Disciplinario, vinculados a la conducta de los jugadores y a las consecuencias derivadas de una expulsión.
Finalmente, en el día de ayer (5 de julio), Balogun fue declarado culpable de ambas infracciones y recibió una fecha de suspensión, aunque con ejecución condicional durante un año, además de una multa de USD 40.000, de la cual también fue considerada responsable solidaria la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
Sin embargo, el eje del comunicado estuvo centrado en explicar por qué el atacante pudo disputar el compromiso frente a Bélgica.
La FIFA remarcó que “el Comité Disciplinario no revocó la expulsión del árbitro al Sr. Balogun” y aclaró que “mantuvo la suspensión de un partido impuesta como consecuencia de la tarjeta roja”, por lo que la decisión no modificó el fallo arbitral ni eliminó la sanción prevista reglamentariamente.
El organismo precisó que lo único que resolvió fue la forma en que esa sanción debía cumplirse, haciendo uso del artículo 27 del Código Disciplinario, una norma que concede al Comité la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria cuando las circunstancias particulares del caso así lo justifican.
En consecuencia, la suspensión quedó en período de prueba durante un año. Esto significa que Balogun no debió cumplirla de inmediato, aunque la sanción permanece vigente y se activará automáticamente si durante ese plazo vuelve a cometer una infracción de naturaleza y gravedad similares, sumándose además a cualquier nueva pena que pudiera recibir.
La FIFA también rechazó los cuestionamientos sobre la legalidad de la medida y sostuvo que ni el Código Disciplinario ni el Reglamento del Mundial prohíben aplicar el artículo 27 en situaciones de este tipo. Incluso recordó que esta herramienta ya fue utilizada anteriormente durante las Eliminatorias para la Copa del Mundo 2026, por lo que no constituye un precedente aislado.
La clave de la resolución: la roja sigue vigente, pero la sanción quedó en suspenso
El punto central que la FIFA buscó despejar fue una confusión que se instaló apenas se conoció la habilitación del delantero estadounidense. La tarjeta roja nunca fue anulada ni el Comité Disciplinario modificó la decisión tomada por el árbitro durante el partido frente a Bosnia y Herzegovina.
Lo que hizo el organismo fue aplicar el artículo 27 del Código Disciplinario, una facultad que le permite suspender la ejecución de una sanción cuando entiende que existen circunstancias particulares que así lo justifican. En este caso, la pena quedó condicionada durante un período de prueba de un año.
La FIFA decidió salir a responder públicamente a las críticas que despertó la habilitación de Folarin Balogun, quien puede disputar los octavos de final del Mundial 2026 a pesar de haber sido expulsado con tarjeta roja directa en el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Allí, apuntaron a los dichos de la UEFA y marcaron la cancha con la habitualidad de esta medida en sus federaciones.
En un comunicado oficial rubricado por el presidente del Comité Disciplinario, el organismo explicó paso por paso cómo fue el procedimiento y dejó en claro que la sanción deportiva nunca fue revocada, como interpretaron distintos sectores tras conocerse la resolución.
En ese sentido, el organismo comparó este mecanismo con lo que sucede en numerosas competiciones europeas, donde la revisión o suspensión de los efectos de una tarjeta roja forma parte de las herramientas disciplinarias habituales. Subrayó que dejar en suspenso una sanción prevista expresamente por el reglamento representa una solución más equilibrada que la anulación de una expulsión, algo que, según insistió, nunca ocurrió en el caso Balogun.
El delantero estadounidense había sido expulsado el pasado 1 de julio, a los 64 minutos del encuentro, luego de una revisión del VAR por una infracción considerada grave. Además, una vez finalizado el partido, volvió al campo de juego para celebrar la clasificación junto a sus compañeros, situación que también fue evaluada por la FIFA.
Por ese motivo, el Comité Disciplinario abrió un expediente por una presunta violación de los artículos 14 y 66 del Código Disciplinario, vinculados a la conducta de los jugadores y a las consecuencias derivadas de una expulsión.
Finalmente, en el día de ayer (5 de julio), Balogun fue declarado culpable de ambas infracciones y recibió una fecha de suspensión, aunque con ejecución condicional durante un año, además de una multa de USD 40.000, de la cual también fue considerada responsable solidaria la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
Sin embargo, el eje del comunicado estuvo centrado en explicar por qué el atacante pudo disputar el compromiso frente a Bélgica.
La FIFA remarcó que “el Comité Disciplinario no revocó la expulsión del árbitro al Sr. Balogun” y aclaró que “mantuvo la suspensión de un partido impuesta como consecuencia de la tarjeta roja”, por lo que la decisión no modificó el fallo arbitral ni eliminó la sanción prevista reglamentariamente.
El organismo precisó que lo único que resolvió fue la forma en que esa sanción debía cumplirse, haciendo uso del artículo 27 del Código Disciplinario, una norma que concede al Comité la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria cuando las circunstancias particulares del caso así lo justifican.
En consecuencia, la suspensión quedó en período de prueba durante un año. Esto significa que Balogun no debió cumplirla de inmediato, aunque la sanción permanece vigente y se activará automáticamente si durante ese plazo vuelve a cometer una infracción de naturaleza y gravedad similares, sumándose además a cualquier nueva pena que pudiera recibir.
La FIFA también rechazó los cuestionamientos sobre la legalidad de la medida y sostuvo que ni el Código Disciplinario ni el Reglamento del Mundial prohíben aplicar el artículo 27 en situaciones de este tipo. Incluso recordó que esta herramienta ya fue utilizada anteriormente durante las Eliminatorias para la Copa del Mundo 2026, por lo que no constituye un precedente aislado.
La clave de la resolución: la roja sigue vigente, pero la sanción quedó en suspenso
El punto central que la FIFA buscó despejar fue una confusión que se instaló apenas se conoció la habilitación del delantero estadounidense. La tarjeta roja nunca fue anulada ni el Comité Disciplinario modificó la decisión tomada por el árbitro durante el partido frente a Bosnia y Herzegovina.
Lo que hizo el organismo fue aplicar el artículo 27 del Código Disciplinario, una facultad que le permite suspender la ejecución de una sanción cuando entiende que existen circunstancias particulares que así lo justifican. En este caso, la pena quedó condicionada durante un período de prueba de un año.

De esta manera, Balogun pudo disputar los octavos de final frente a Bélgica, aunque la suspensión sigue existiendo desde el punto de vista reglamentario. Si durante ese año vuelve a protagonizar una infracción de características similares, la fecha pendiente se hará efectiva automáticamente, además de cualquier nueva sanción que corresponda.
Con este comunicado, la FIFA buscó cerrar una de las mayores controversias reglamentarias del Mundial 2026, dejando en claro que la decisión no implicó una marcha atrás sobre la expulsión, sino la utilización de una herramienta prevista expresamente en su normativa disciplinaria.
El llamado de Trump a Infantino que cambió la resolución
Donald Trump reconoció que llamó a Gianni Infantino para pedir que revisen la roja a Folarin Balogun. Además, apuntó contra la actuación del árbitro Raphael Claus.
“Pedí una revisión a FIFA porque no pensé que fuera una falta”, reconoció Trump en diálogo con periodistas en la Casa Blanca.
Luego, apuntó directamente contra el brasileño Raphael Claus, quien dirigió el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia. “Creo que la decisión del árbitro fue horrible. Este árbitro, que es un poco sospechoso si revisas su historial, tomó una decisión que nadie podía creer”, señaló.
La Comisión Disciplinaria de la FIFA anunció este domingo que la expulsión de Balogun quedaría “en suspenso” por un período de un año y que estaría habilitado para enfrentar a Bélgica esta noche por los octavos de final del Mundial.





















