El administrador general de Vialidad Provincial, Pablo Seghezzo, brindó un panorama detallado sobre dos frentes de obra vitales para la conectividad del área metropolitana: el nuevo puente carretero y el mantenimiento de la Ruta Nacional 168.
El nuevo puente: 50% de avance y espera por el río
Respecto a la conexión entre Santa Fe y Santo Tomé, el funcionario destacó el ritmo de los trabajos: “Si hablamos de estructura, ya llevamos el 50% de avance de la obra, aunque en términos de gasto económico estemos en un 37% porque faltan las etapas más costosas”.
Seghezzo aclaró que actualmente algunos trabajos en el lecho del río Salado se encuentran pausados debido a la crecida. “Estamos esperando que en mayo baje el río para realizar los últimos cinco pilotes que faltan. Mientras tanto, se sigue trabajando a pleno en las cabeceras y en la fabricación de las vigas en San Agustín”, explicó, resaltando que la obra no se detiene.
Anécdota en la obra
Finalmente, Seghezzo se refirió con humor pero firmeza a la viralización de imágenes de obreros pescando surubíes en plena zona de obra: “Entiendo la tentación por la riqueza ictícola que tenemos frente a Santa Fe, pero ya hubo una advertencia y se dio la orden de que no vuelva a pasar. Estamos en obra y hay que cumplir con los tiempos”, concluyó.
Ruta 168: semáforos y mantenimiento
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la licitación para el mantenimiento de los semáforos en la zona de la Ruta 168. Ante la consulta por ofertas que superaron hasta en un 60% el presupuesto oficial, Seghezzo fue sincero: “Es un tema de falta de experiencia previa de Vialidad en mantenimiento de semáforos, algo que históricamente no hacíamos. Pero vamos a recondicionar y justificar esa diferencia para firmar el contrato porque la provincia lo necesita”.
El funcionario precisó que la Provincia se hará cargo de la semaforización tanto en la traza principal como en las colectoras de Colastiné y Rincón, mientras que las tareas de desmalezado y limpieza de desagües urbanos continuarán bajo la órbita municipal. “Es un sistema muy moderno que permite cambiar los tiempos de verde según el flujo, pero que estuvo seis años sin una puesta en valor integral”, recordó.






















