En medio de una profunda conmoción que atraviesa a la comunidad educativa de la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, el docente de música Gerónimo Nuñez encontró en la creación artística una forma de canalizar el dolor colectivo. Su canción, titulada “Semillas de paz”, surge como una respuesta sensible ante una realidad que dejó huellas emocionales en estudiantes, docentes y familias.
Nuñez relató por LT9 que la inspiración nació a partir de una experiencia personal atravesada por la angustia. Como padre y familiar de alumnos de la institución, vivió de cerca el impacto de lo sucedido. La imagen de la escuela en silencio, con el patio vacío y la bandera a media asta, marcó un quiebre emocional que dio origen a los primeros versos. “El aire se detuvo”, describe la canción, reflejando el clima que invadió al lugar.
El docente explicó que cada palabra fue pensada como un gesto de contención. “Cada verso fue un abrazo”, expresó, remarcando que el objetivo principal es brindar consuelo a quienes sienten miedo o tristeza. En este sentido, destacó el fuerte vínculo que lo une a la institución, a la que considera su “segunda casa”.
Además, subrayó la importancia del acompañamiento institucional y los dispositivos de contención que se pusieron en marcha tras lo ocurrido. Sin embargo, reconoció que el impacto emocional fue profundo y que el regreso a la rutina escolar será un proceso gradual. “No hay recetas”, afirmó, y sostuvo que será fundamental transitar este momento sin forzar tiempos, priorizando el diálogo y el acompañamiento.
En los próximos días, docentes y familias comenzarán a reunirse para reconstruir el tejido comunitario. La vuelta a clases estará atravesada por el desafío de recuperar la sensación de seguridad y responder a las inquietudes de los estudiantes, muchas de las cuales aún no tienen explicación.
La canción “Semillas de paz” se convierte así en un símbolo de resiliencia. En un contexto de dolor, la música aparece como una herramienta para sanar, unir y volver a empezar.
Tema: Semilla de Paz
(Estrofa 1)
El patio quedó en silencio, el aire se detuvo,
un frío que no es de invierno en el alma se instaló.
San Cristóbal hoy abraza un dolor que no buscaba,
y en cada esquina del barrio, se siente el mismo clamor.
Las aulas guardan preguntas que hoy no tienen respuesta,
y el peso de la tristeza se hace difícil de andar.
(Estrofa 2)
Miramos a nuestros hijos, buscamos en sus ojos,
la luz que ayer brillaba y que hoy parece temblar.
A las familias que sufren, a los que hoy tienen miedo,
queremos decirles fuerte: “Nadie solo va a estar”.
Porque el camino es largo y el tiempo será el maestro,
que nos enseñe de a poco el modo de caminar.
(Coro)
Que el dolor se vuelva manos, que la angustia sea unión,
para cuidar el futuro de toda nuestra ciudad.
Que no se apague la infancia, que no regrese el horror,
queremos escuelas libres, llenas de vida y color.
San Cristóbal se levanta, con la fuerza del amor,
para que nunca, nunca más, se repita este dolor.
(Estrofa 3)
A los alumnos valientes, que hoy buscan un sentido,
les prometemos escucha, les prometemos sostén.
No hay herida que cierre si la dejamos de lado,
hay que sanar entre todos, aprender a estar bien.
Que la palabra sea abrazo, que el encuentro sea abrigo,
y que el respeto sea el único lenguaje que hablemos hoy.
(Puente)
Llevará tiempo, lo sabemos, no hay que apurar el paso,
pero cada gesto cuenta, cada abrazo es un lazo.
Desde el aula hasta la plaza, desde el vecino al hogar,
somos una comunidad que hoy elige la paz.
(Coro)
(Final)
Que la bandera que izamos sea un mundo de hermandad,
por los que están, por los que faltan…
por nuestra comunidad…
(En un susurro)
Nunca más… por la paz






















